LA AUTORIDAD ESPIRITUAL

Toda persona que habla de la espiritualidad no hace sino enseñar una forma de comprender y aprehender la Realidad Transcendente. Esta Realidad no puede ser definida, circunscrita y transmitida por ninguna doctrina. Creer lo contrario es estar en la confusión y concebir de una manera no transcendente la transcendencia misma.

La Realidad transcendente es una, pero las maneras de acceder a su percepción son múltiples. Un estudio comparativo de los diferentes sistemas espirituales demuestra la evidencia de esta afirmación. La diversidad de los métodos de aproximación a la Realidad Espiritual, resulta de la diversidad de las personalidades que han instituido y transmitido esos métodos, como de la diversidad de los contextos históricos y culturales en el seno de los cuales han visto el día.

Importa pues distinguir lo que es Universal: La Realidad inefable. De lo que no es más que expresión de un relativismo personal y cultural: La multiplicidad de maneras de acercarse a la percepción de esta Realidad inefable.

Todo lo que dice un Maestro con respecto al Absoluto, es relativo, ya que lo que él expresa lo expresa en el mundo relativo. Y lo absoluto no puede estar circunscrito por lo relativo.

Cada enseñanza espiritual auténtica no es más que una expresión particularizada del acceso a la Verdad Eterna.

El Maestro, en la relatividad de su personalidad humana, ha alcanzado el conocimiento de la indescriptible Realidad Absoluta.

Elegir lo que al nivel más elevado somos nosotros mismos en el más profundo sentido, independientemente de las influencias recibidas.

Lo más elevado y lo más profundo hemos dicho, lo que no quiere decir lo más antiguo. Pues puede suceder que lo que en nosotros es lo más nuevo, sea lo más profundo y lo más elevado.

También hay los que habiendo recibido por un condicionamiento cualquiera una estructura que no corresponde verdaderamente a su estructura personal, están tomando consciencia de ello y tratando de recuperar su propia estructura. Ellos también deben liberarse de las estructuras recibidas para ser ellos mismos.

De todo ello resulta que debemos tratar de realizar espiritualmente lo que nos es posible realizar efectivamente al nivel de la evolución que es la nuestra por el momento. No se trata de soñar con la realización que una teoría determinada nos mostraría como la mejor.

Las aspiraciones espirituales que nos son propias, determinan nuestra capacidad de realización en este dominio.

Comprender esto verdaderamente, para sí mismo, es saber que debemos realizar las potencialidades de nuestra estructura. Encontrar nuestra vía y no la vía. Unirnos a nuestra verdad y no a la verdad.

La Verdad es única, pero los rostros que toma en su revelación en el interior de las estructuras humanas son múltiples.

Teniendo una estructura psíquica determinada, en esta enseñanza que llamamos Mayéutica Transcendental, nos dirigimos a todos aquellos que tienen la misma estructura psíquica que nosotros. Para ellos nuestras palabras pueden ser reveladoras, para ellos pueden constituir una enseñanza. Para ellos y no para todos.

Por lo tanto, es inútil que os detengáis por más tiempo si todo esto no resuena en vosotros. Si todo esto no despierta en vosotros, vuestra estructura psíquica no es la misma que la nuestra. Seguir vuestro camino y nosotros seguiremos el nuestro.

Una enseñanza espiritual que nos hace descubrir cosas totalmente desconocidas puede sernos útil, pero no es verdaderamente interesante. La auténtica enseñanza no nos enseña nada, sino que revela, confirma, esclarece y precisa lo que ya sabíamos.

Descubrir nuevas cosas es depositar en nosotros un germen. Para que se pueda producir una fecundación al contacto con una enseñanza, es necesario que el germen ya exista en el momento de encontrarse con la enseñanza. Por lo tanto, toda enseñanza es válida cuando lo que dice el iniciador lo podríamos haber dicho nosotros. Cuando lo que dice es lo que estábamos esperando que dijera, lo que pensábamos confusamente. Pues el verdadero iniciador es un catalizador, que nos ayuda a desarrollar las potencialidades contenidas en nuestra estructura, pero que no trata de imponernos su propia estructura. Si enfrente de un iniciador no tenemos esta impresión, no te pierdas, no trates de absorber los elementos de una estructura que no es la tuya. Sólo conseguirás llenarte de confusión y ansiedad.

Su percepción de dicha Realidad Absoluta es idéntica, en diferentes grados, a la percepción de todos los Maestros espirituales cualesquiera que sea su obediencia religiosa.

Por el contrario, todo lo que él dice sobre esa realidad es relativo, pues constituye una expresión de su personalidad humana. Es la forma en la que su personalidad reacciona frente a la percepción de la Transcendencia, y la interpreta.

El problema de cada uno de nosotros no es pues el someterse a la enseñanza relativa de uno u otro Maestro, sino de alcanzar el Conocimiento de la Realidad Absoluta.

Si bien cada personalidad es única en el mundo a través de las infinitas posibilidades de combinación de los elementos cósmicos, las estructuras psíquicas en el seno de las cuales evolucionan las combinaciones psicológicas personales, se reparten según una variedad limitada.

Cada enseñanza espiritual se refiere a un cierto nivel, a una cierta capacidad de realización espiritual, determinada por un tipo de estructura particular.

Dar pues una enseñanza espiritual, es en definitiva enunciar lo que es válido para nosotros mismos y para todos aquellos que tienen el mismo tipo de estructura psíquica.

Esto es una evidencia y, sin embargo, es preciso repetirla. Pues entre los que enseñan hay muchos que, a causa de la estupidez inherente a la condición humana, se imaginan que su enseñanza concierne a todo el mundo y no sólo a aquellos que pertenecen al mismo tipo de estructura que ellos.

¿Las estructuras psíquicas son inmutables?

No, no lo son. Existen cambios de estructura. En primer lugar hay gente tan débil, que un Maestro destruye la estructura que les era propia, para colocarles interiormente su propia estructura. Los pobres interpretan este cambio de estructura como un signo de progreso, cuando en el fondo no se trata sino de una aberración, de reducirlos al estado de zombi psíquico.

A continuación están los que por la propia evolución de sus componentes psicológicos, son llevados de una forma natural a cambiar su estructura. Esta gente se encuentra en una encrucijada de caminos. Sienten que dos personajes pueden manifestarse en ellos. Dos personajes con una visión de las cosas y unas concepciones diferentes. Deben elegir.