Maieutique Transcendante

MANIFIESTO DE LA MAYÉUTICA TRASCENDENTAL

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DEFINICIÓN DE MAYÉUTICA TRASCENDENTE

La palabra Mayéutica designa un método de enseñanza que, contrariamente a la dialéctica, no pretende dar el Conocimiento desde el exterior, sino que ayuda a los demás a encontrarlo en su interior.

Esta palabra viene del griego maieutikê, que significa: arte del parto. Utilizado en el sentido del arte de dar a luz a los espíritus, es decir, de hacer que el orador descubra las verdades que lleva en su interior, este término fue utilizado por Sócrates para designar su forma de enseñar.

El uso que hacemos de esta palabra no es fortuito, cada iniciador de la Mayéutica Trascendental, aunque dando una enseñanza diferente, retoma el método y la misión de Sócrates.

«Todo el intelectualismo de Sócrates se basa en el hecho de que la condición de la conciencia es la palabra, la palabra ordenada y fructífera del hombre que se busca a sí mismo. Logos: habla y razón. Esta razón no se opone a la intuición, sino a las certezas de primera mano, a las certezas irreflexivas que uno tiene sin saberlo y sin saber de dónde las obtiene.

Decir que la conducta recta es una ciencia, y que la Virtud puede ser enseñada, no significa para Sócrates que un cierto conocimiento de las cosas, que se adquiere a medida que se adquieren productos en el mercado, automáticamente haría buenas personas.

La virtud no puede ser enseñada, porque no es un conjunto de recetas o propuestas que puedan ser cambiadas por dinero.

La virtud puede ser enseñada porque reside en una conversión, un movimiento del alma que el maestro ayuda al discípulo a operar dentro de sí mismo. Este es el arte de la mayéutica :

« Ejerzo, dice Sócrates, la misma profesión que mi madre; dar a luz a los espíritus es mi tarea, y no dar a luz, que es el negocio del dios. »
(Platón – Theætetus)

«La partera espiritual no trae, no transmite nada al alma que despierta. La deja desnuda delante de sí misma. »
(Micheline Sauvage – Sócrates y la conciencia del hombre – éditions Albin – Michel-1962 – extractos de las páginas 109 a 111)

Escuchemos al mismo Sócrates definir su misión :

«¡Atenienses, os saludo y os amo! Pero obedeceré a Dios antes que a vosotros: hasta mi último aliento y mientras pueda hacerlo, no esperéis que deje de filosofar, que os dé recomendaciones, que os haga ver lo que sucede a los que, en cada ocasión, se encontrarán en mi camino, usando el mismo lenguaje que estoy acostumbrado a usar: «0h el mejor de los hombres, tú que eres un ateniense, un ciudadano de la ciudad más considerable, de la que, por saber y poder, tiene la más bella reputación, no te avergüenzas de preocuparte por poseer la mayor fortuna posible y reputación y honores, mientras que del pensamiento, de la verdad y la mejora de tu alma, no te preocupas y ni siquiera piensas en ello! «Y si hay alguien entre vosotros que lo discuta y pretenda que le importa, entonces no le dejaré irse, ni yo me iré; Sino que le haré preguntas, lo examinaré, le mostraré su error y si me parece que no tiene ningún verdadero mérito y sin embargo lo reclama, le reprocharé que dé el menor valor a lo que es lo más grande, mientras que pone un precio más alto a lo que es más miserable!». ¡Esto es lo que haré, tanto con los más jóvenes como con los más viejos, al que encuentre por azar, con el extranjero como con el hombre de la ciudad, pero especialmente con vosotros, la gente de esta ciudad, ya que por origen estáis más cerca de mí! Porque esto es lo que Dios me invita a hacer, y quiero que lo sepáis bien. ¡En cuanto a mí, no creo que haya habido nunca en la ciudad nada más grande que esta sumisión de mi parte al servicio de Dios!

Porque no hago otra cosa que circular por todas partes; os exhorto, jóvenes y viejos, a no preocuparos por vuestros cuerpos ni por vuestras riquezas anteriores a la de la mejora de vuestra alma, ni que sean igualmente fuertes; os digo que no es de la riqueza de donde nace el verdadero mérito, sino que es el verdadero mérito el que hace buena la riqueza, así como las demás cosas humanas, todas sin excepción, tanto en los asuntos privados como en los del Estado.

Nunca he sido el maestro de nadie. Pero si hay alguien que quiere escucharme cuando hablo y cumplir la tarea que me corresponde, sea joven o viejo, nunca lo he rechazado: ni hablo con él por el dinero recibido, no lo rechazo por no haberlo recibido; al contrario, me ofrezco a las preguntas, tanto de los ricos como de los pobres; a menos que no se prefiera ser el contestador y escuchar lo que tengo que decir, es precisamente para un hombre el mayor bien, esforzarse cada día en hablar de la virtud y de lo que me escucha decir mientras me examino a mí mismo y a los demás y, finalmente, que una vida que carece de examen no merece ser vivida. »
(Platón – extractos de la apología de Sócrates)

La denominación de Mayéutica Transcendente tiene pues la ventaja de designar al mismo tiempo el objetivo propuesto, a saber: la Transcendencia; y el método utilizado: el arte de descubrirla en uno mismo y por uno mismo, gracias a la ayuda del diálogo con un instructor, es decir, una comadrona de almas. Lo escrito, pues, no podrá ser sino el eco debilitado del diálogo iniciático.

DEFINICION DE MAYÉUTICA TRASCENDENTE

TOMAS DE POSICION FUNDAMENTALES

Amigos míos, podéis pensar que os estoy ocultando algo. No, no os estoy ocultando nada. No hay nada que practique que no comparta con vosotros. Esa es mi verdadera naturaleza.

(Confucio – Entrevistas 7 – 23)

Toda enseñanza, todo movimiento espiritual, reposa sobre un conjunto de ideas pilares y de tomas de posición fundamentales que la caracterizan, y que son el armazón de su expresión y su desarrollo. Vamos pues a comenzar por exponer sucintamente aquellas que son propias de la Mayéutica Transcendente.

La posición llamada del universalismo

Es solo para darte a conocer en tanto que Ser y Consciencia, que resides en diferentes religiones, bajo nombres y formas distintos.

(Ramana Maharshi – Sri Arunachala Ashtakam)

La Mayéutica hace del universalismo un postulado de base.  Para ella todas las religiones son expresiones diferentes de la misma Verdad. Cualquier otra forma de verlo, sean cuales fueren los argumentos, no es más que una manifestación de sectarismo.

Las querellas teológicas son juegos de niños ignorantes, percibiendo cada uno un aspecto de la realidad y creyendo que dicho aspecto excluye a los otros.

En cada religión hay un proceder hacia el Conocimiento y la Realidad Suprema.  Cuando un individuo logra despertar su espíritu a la percepción de esta inefable Realidad, interpreta su experiencia en función de sus creencias y de su cultura. La Mayéutica se sitúa más allá de las denominaciones y de las conceptualizaciones, de las que los espíritus dogmáticos cubren la Realidad Suprema. Su enseñanza no está en desacuerdo con lo último de ninguna religión y no incita a nadie a abandonar la forma de espiritualidad a la cual se han adherido. Si bien no es necesario aferrarse a una religión particular para recibirla, se presenta, para aquellos que se sitúan en el contexto de una estructura tradicional, como un método que les permitirá ir hasta al fondo de la cuestión religiosa.  Asimilándola convenientemente vivirán la esencia misma de su religión.

A la civilización planetaria, que poco a poco se edifica, debe de corresponder una espiritualidad planetaria. Es preciso superar las vallas del redil y preparar el alba del porvenir.

Una síntesis espiritual tan amplia como sea posible requiere la purificación de todo lo que no tiene valor universal y es meramente la expresión de un particularismo cultural, ritual o habitual. El rechazo de todas las deformaciones, perversiones y esclerosis que han proliferado a partir de o en contra de las venerables Doctrinas reveladas por Dios a los hombres. Así como la resolución, desde la perspectiva Esotérica, de las diferentes polémicas y contradicciones entre las doctrinas. Aparentes contradicciones que sólo son consecuencia de malentendidos mutuos. Tal síntesis, al estar situada en el nivel de la vivencia interior del Esoterismo, no tiene nada que ver con las formas exteriores de espiritualidad y de la religión. Por lo tanto, no puede ser confundida con ningún tipo de sincretismo.

La posición llamada del arraigo tradicional

“A El que enseña por mandato Védico: Esto eres tú, aquellos que confían en El.

A El que posee la forma perfecta del maestro, al Bienaventurado Dakshinamûrti, ofrezco mi obediencia.»

(Shankâra.  Dakshinamûrti – stotra)

Los Vedas hindús, transmitidos oralmente durante siglos antes de ser confiados a la escritura, son textos sagrados revelados a los hombres desde la aurora de la humanidad. La conclusión y la exégesis de los Vedas constituyen en India la llamada Tradición Vedántica,

La mayéutica se declara heredera de la Tradición Vedanta, y de toda la Tradición hindú. A esta Tradición le debe todo, y su objetivo es transmitirla, Mutatis Mutandis.

El Sat-Guru al que debe su impulso y capacidad de salvadora es Sri Bhagavan Ramana Maharshi.

Toda tradición debe ser transmitida Mutatis Mutandis, de lo contrario se convertirá en una esclerosis. Es por lo tanto mutatis mutandis, (cambiando lo que debe ser cambiado, debido a las modificaciones del contexto social e histórico) que la Mayéutica Trascendente asume la tarea de transmitir la Verdad Vedántica. No se trata, por lo tanto, de proponer a la gente que se hinduicen. Asimilar el mensaje de una Tradición no es adoptar un conjunto de actitudes externas. La verdadera transmisión no es una conservación exacta y fija, sino que implica una nueva configuración de la formulación. La verdadera fidelidad está en el espíritu, no en la forma.

La posición llamada del esoterismo

«Cada ser contiene en sí mismo todo el mundo inteligible» (Plotino)…

A través de la multiplicidad de tradiciones, Doctrinas y Religiones, se enseña la misma Verdad Esotérica.

Es en esta Vía Esotérica y Universal que se propone iniciar la Enseñanza de la Mayéutica Trascendente.

La realización espiritual que Mayéutica tiene por objetivo lograr liberar al hombre de su prisión psicológica en la condición humana, para permitirle acceder al estado de Despertar. En este Despertar la Realidad Suprema es para cada uno el objeto de una experiencia interior iluminadora, en la que la conciencia individual se fusiona con la Eternidad inefable de la Trascendencia.

Esta Trascendencia ha sido llamada Dios en Occidente, Brahman en la India, Tao en China, Nirvana por los Budistas… todos estos términos y muchos otros designan la misma y única Realidad que ninguna palabra puede describir. Realidad presente en cada hombre.

Situándose su enseñanza a nivel Esotérico, el resultado del trabajo interior que propone es idéntico a la finalidad del Budismo, el Taoísmo chino, la Cábala Hebrea, el misticismo Cristiano, el sufismo Musulmán y todas las grandes Doctrinas.

Por medio de un proceso de introspección, el adepto de la Mayéutica descubre que su propia conciencia es el testigo del mundo, el cuerpo físico y la actividad de la mente. Esta pura conciencia de Testigo, vacía de contenido, inmaterial y atemporal, que desde ahora considera como su propio ser, es el Âtman de la Tradición Hindú. Es el alma espiritual, parcela de Dios que es puro Espíritu en la Tradición Occidental.

Profundizando en su introspección, nuestro adepto constata que su conciencia testigo es Una con la Conciencia Divina y con la Conciencia Cósmica.

Gracias a una práctica asidua se vuelve capaz de fusionarse con el Vacío sublime, el silencio dichoso y la Luz informal de la Eterna e inmutable Realidad Trascendente. Mientras que, al mismo tiempo, percibe su Unidad con la Energía Cósmica que genera todas las manifestaciones fenoménicas. Sentimiento de Unidad que es la raíz del Amor Universal.

En términos hindúes, la inmersión de la conciencia individual en la Conciencia divina es el descubrimiento de la identidad profunda, entre el Âtman y el Brahman. En términos budistas es la entrada al Nirvana. En términos occidentales es la unión mística en la que el alma se une definitivamente con Dios y participa de su gloria.

La Gnosis es el Conocimiento del Principio Supremo. Es el Conocimiento de Dios. Este Conocimiento incluye la observación de que nuestra Esencia, que es pura Conciencia, nuestra Identidad profunda, nuestro Sí, es Dios mismo. Esta identidad profunda permanece más allá del hombre, en sus aspectos físicos y psíquicos. Vivir el Conocimiento Gnóstico de nuestra identidad profunda es liberarse de la prisión de la temporalidad.

La mística es la relación que se establece entre Dios y el hombre. Es una relación de amor, devoción y sumisión, en la que el hombre se convierte en servidor de Dios y participa en la redención general del cosmos.

Mística y Gnosis son complementarias. A través de la Gnosis conocemos nuestra Esencia eterna; a través de la Mística transfiguramos la individualidad humana. Una Realización integral abarca estos dos niveles.

En cuanto a la acción que nos hace realizar las Obras, fluye del Amor. Es por el Amor de Dios, presente en todos los seres, que trabajamos para manifestar la Luz Divina aquí abajo. Es el Amor de Dios que se manifiesta en nosotros y que nos empuja a realizar las Obras, que su gracia, inspiración y guía nos designan.

A nivel exotérico, es decir, a nivel de ritos, costumbres, mitologías y dogmas, las diferentes religiones parecen muy diferentes.

Por el contrario, al nivel del esoterismo, es decir de los logros teológicos, de las experiencias místicas, de los métodos contemplativos y de las disciplinas iniciáticas, una profunda unidad subyace a la diversidad de las formulaciones, tanto entre las tradiciones orientales cómo occidentales.

La diversidad exotérica aparece como la consecuencia de los contextos culturales e históricos, en el seno de los cuales las tradiciones han visto el día y se han desarrollado.

Así, podemos constatar que a través de la multiplicidad exotérica de las tradiciones, de las doctrinas y de las sectas, una misma Verdad, Unica y Universal, es enseñada a los hombres.

El desarrollo de la tecnología de los medios de comunicación, ha engendrado una interfusi6n cultural a escala planetario. De este hecho se deduce que las especificaciones tradicionales en materia de espiritualidad, están virtualmente superadas.

Debemos, pues, orientar la búsqueda interior hacia el nudo central de la espiritualidad humana.  Nudo central que en su esoterismo es común a todas las Tradiciones.  Por ello, abandonando la pesadez y los meandros de las estructuras exotéricas de la espiritualidad, la enseñanza de la Mayeútica se remite a lo esencial. Este esencial que es Universal y cuyo conocimiento se hace a través de una experiencia interior directa.

Es posible de demostrar, a través de un conjunto de referencias comparativas de la unidad esotérica de las diferentes religiones y grandes doctrinas.

A la luz de este estudio comparativo, aparece claramente que todos los místicos y todos los sabios han llegado a esta fusión transcendental hacia la cual la Mayeútica tiene como meta encaminar.

Así, en la Tradición Hebraica de la cábala, la Redención tiene por objeto llegar a la Unidad entre la Transcendencia y la Inmanencia de Dios, entre la Shechina y Kaddosh -Barouch -Hou : «cada acto, cada cumplimiento de una ley provocan un fragmento de esta Unificación. ¿Proclamar la Unidad de Dios? – el judío llama a esto: Unificar a Dios. Pues esta Unidad es en la medida en la que deviene, es devenir de Unidad. Y este devenir está colocado en el alma y en las manos del hombre» -(Franz Rosenzweig – La estrella de la Redención) y Moisés Cordovero dice: «Todo lo que existe está envuelto de Su substancia. Envuelve a todo ser, pero no sobre el plano de la existencia inferior, separada en el hecho de la substancia.  El y las cosas son uno: las cosas no están ni separadas ni múltiples ni exteriormente visibles. En tanto que substancia están presentes en sus sephiroths y El así en cada cosa, nada existe fuera de El” (Shiour coma -40)

Aquél que ha alcanzado la realización espiritual, dice después de Cristo: «Yo soy en el Padre y el Padre es en mí» (Evangelio según S. Juan 14 -11). «El Padre que está en mí es el que realiza las Obras» (ídem 14-10). Esta experiencia de la unidad constituye la cima del mensaje cristiano:» Vivo, pero ya no soy yo el que vive, sino Cristo el que vive en mí» (S. Pablo, Galatas 4 -7).  «El alma se vuelve Dios por una participación en su naturaleza y en sus atributos» (San Juan de la Cruz – Viva llama de amor, 3). «El hombre imagen de Dios, deviene Dios por la deificación, goza plenamente del abandono de todo lo que le pertenece por naturaleza, porque la gracia del Espíritu triunfa en é1 y porque Dios, manifiestamente, actúa en él” (Ambigua, Patrología griega 91 -10 76 BC). Esto es posible pues: «El reino de Dios esta dentro de ti.» (Evangelio según S. Lucas -17 -21). “ El Reino de Dios es mi fondo y mi fondo s el fondo de Dios” (Maestro Eckhart sermon in hoc appruit carites dei in nobis) “Donde acaba la criatura, Dios comienza a ser. Pues Dios no exige más de ti que la salir de ti mismo, según tu modo de ser criatura, y dejar a Dios ser Dios en ti” (Maestro Eckhart – Idem)

En las palabras de los sufís musulmanes nos encontramos con la misma experiencia de la Unidad: «Sin El como principio activo y sin nosotros como receptáculo de Su acto nada existiría.  En verdad le adoro; y Dios es nuestro Maestro, pero yo soy El mismo».  «Se, a la vez, Dios en tu esencia y criatura en tu forma y tú serás para Dios el dispensador de su misericordia» (Muhyi-d-din-ibn’Arabi, La Sabiduría de los Profetas).  «Mi alma no es otra cosa que vosotros mismos, mi creencia es que vosotros sois yo”. (Abul Hasan’Ali Musaffar Sibti).

En el Vedanta hindú, el Sabio realizado espiritualmente se expresa de la manera siguiente: «Yo soy Aquel que es inmanente en todos»- (Atma Sakahatkara -4). «Todo lo que se ve y se oye en el universo tanto en el interior como en el exterior, está penetrado de Mí” -(ídem -11). «Yo no soy ni el espíritu, ni el intelecto, ni el pensamiento, ni el sentido del yo.  No soy ni el oído, ni el gusto, ni el olor, ni la vista.  No soy ni el espacio, ni la tierra, ni el fuego, ni el aire.  Soy Inteligencia y Felicidad puras, Soy Shiva, soy Shiva» – (Shankâra seis Estancias sobre el Nirvana). «Soy consciencia eterna, disociada de la mente y de los sentidos» -(Hastamalaka atotra -7). «Yo no soy el aliento vital, ni la mente, sino puro Ser » (Shankâra – Atma -Boddha 33). «El que permanece eterno, puro, siempre libre, solo, siempre en beatitud sin dualidad, Ser – Consciencia – Beatitud, ese mismo Brahman Transcendente soy yo mismo (Shankâra – idem-36).

Esta transcendencia se encuentra más allá de todas las categorías, ya sean las referidas a la existencia o no existencia de las formas de vida.  Buda definió así el Nirvana: “Lo no compuesto (…), lo difícil de ver, lo inquebrantable, lo no curvo, lo inmortal, lo puro, el refugio, la isla, el vado, el soporte, la protección, lo que no transmigra, lo que no se inflama, lo que no se quema, lo omnipresente, lo muy puro, lo sutil, lo apacible, lo sin aflicción, lo no venido a la existencia» (Samyukta -agama – sûtra nº. 890). Y en la tradición Vedanta nos encontramos con la siguiente afirmación: “Lo transcendente es lo Supremo, y también es el Nirvana» (Atma Sakshatkra -19).

El Nirvana es el Dios Indescriptible y totalmente inefable de la teología negativa.  Pero el Nirvana y el Samsara (el Cosmos) son uno.  Lo que ha sido aniquilado en el Nirvana es la individualidad y los modos de identificaci6n de la consciencia, que son las conciencias mentales y sensoriales.  Realizar en sí la transcendencia del Nirvana es encontrar nuestra naturaleza de Buda, nuestra naturaleza original: «Aprender el Zen es encontrarnos, encontrarnos es olvidarnos, es encontrar la naturaleza de Buda, nuestra naturaleza original» (Maestro Dogen).  «El silencio es nuestra naturaleza profunda. Silenciosa, la consciencia eterna continua, antes de nuestro nacimiento, más allá de nuestra muerte» (Maestro Taisen Deshimaru – la práctica del Zen).  «Incluso si nuestro espíritu es pequeño, contiene lo ilimitado» (Maestro Se-kito). «Mi cuerpo es, en su esencia.  También, yo existo en ti y tu existes en mí, en mi cuerpo y en mi espíritu» (Maestro Taisen Deshimaru Historia de Gobukie La práctica del Zen).

La posibilidad realizadora de la transcendencia se encuentra en toda tradición auténtica, así leemos en el Tao Te King: «El Tao es (…) parecido a un abismo originario de todas las cosas del mundo» (4) – «El Tao mismo no actúa, y sin embargo todo es hecho por El (37). «El Tao es el fondo secreto y común de todos los seres» (62). «Quien sea celeste hará uno con el Tao» -(16).

Y en el libro de los muertos de los antiguos egipcios: «Ven pues, ¡oh Dios!, ¡haz de mí un Espíritu de la Corte Divina! pues en verdad, yo soy Tu. (Capítulo 162). «Yo soy Osiris el primer nacido de los Dioses, Yo soy Osiris Maestro de las fuentes Primeras de la vida» (capítulo 69).

Podríamos seguir añadiendo indefinidamente citaciones mostrando la unidad de las tradiciones pues, como lo afirma el Rg-Veda: La verdad es una, pero los sabios le han dado nombres distintos». (1-164, 46).

El papel de la Mayéutica Trascendente es enseñar lo que forma el sustrato esotérico de todas las religiones y Tradiciones; por tanto, sería vano buscar en ella algo que sea original.

Ninguna enseñanza auténticamente esotérica puede ser la creación de la individualidad. Todo se ha dicho desde hace mucho tiempo. Lo único que hay que hacer es dar a la eterna Enseñanza una forma adaptada al contexto de la época en que se perpetúa.

La doctrina esotérica que subyace en todas las formulaciones religiosas es perfectamente coherente. En ella todo encuentra su lugar. Los porqués desaparecen y el espíritu comprende que una inteligencia suprema ordena el universo. Todo tiene un propósito y una finalidad. Para quien alcanza esta comprehensión global, la finalidad de la vida humana aparece claramente. Queda obtenerla, y esto ya no es una cuestión de comprensión filosófica, sino de práctica y esfuerzo diarios.

Si bien es interesante y necesario responder a preguntas filosóficas, esto no puede ser un fin en sí mismo en la perspectiva iniciática.

Los conocimientos que se pueden obtener sobre la Realidad Divina son sólo mariposas muertas, si no son vividas.

La Realización Espiritual no es el resultado del enriquecimiento de la mente, sino de la superación de esta. Es en la inexpresable contemplación silenciosa, que es la extinción del pensamiento, cuando surge la verdadera iluminación.

De hecho, no hay nada que realizar, si te refieres a conseguir algo nuevo. Es suficiente para disipar la ignorancia para que la verdad emerja. Sólo hay un único y eterno Sí, fuera del cual nada puede existir. Siempre hemos sido el Sí Divino. Este Sí Divino es nuestra verdadera identidad, nuestro Sí. Es al tomar conciencia de nuestra unión con Dios que la hacemos efectiva. Ramana Maharshi solía decir: «La conciencia nunca es otra cosa que la conciencia del Sí mismo. Al ser consciente de algo, eres esencialmente consciente de ti mismo». (El Evangelio de Ramana Maharshi -92) «Por eso, os declaro, sabed que sois verdaderamente el Ser puro, infinito, el Sí absoluto. Siempre sois el Sí mismo, y únicamente El» (ídem 80) La realización no es algo que se deba obtener; ya está ahí. Lo que tienes que hacer es rechazar la idea: «Yo no lo he realizado» (ídem 58) En realidad eres ignorante de tu bienaventurado estado. Esta ignorancia te domina y pone un velo sobre el Ser puro, que es beatitud. Tus esfuerzos deben dirigirse únicamente a la eliminación de este velo que es la identificación del Sí mismo con el cuerpo, la mente, etc… Es este velo el que debe desaparecer, para dar paso al Sí» (ídem 59).

«El propósito de la práctica espiritual es la eliminación de la ignorancia, no la adquisición de la Realidad. La realización siempre ha existido, aquí y ahora». (La enseñanza de Ramana Maharshi-diálogo n°315)

Posición llamada de la disciplina

«Alto como una montaña, largo como de mil leguas, el pecado se acumula durante toda la vida.  Sólo puede destruirlo la práctica de la meditación.  No existe ningún otro medio.»

(Dhyânabindu – Upanishad -1)

La enseñanza no es un edificio especulativo, sino que propone un método y una disciplina compuesta por un conjunto de tomas de conciencia, de introspección y de técnicas meditación.

Todo el valor de la Enseñanza y la Iniciación reside en el hecho de que no se trata de impartiros una comprensión intelectual, sino de daros medios prácticos que os permitan, de manera concreta, avanzar hacia una experiencia transformadora e iluminadora, de la cual proviene el verdadero conocimiento metafísico, que es el Conocimiento vivido.

Todo conocimiento viene de la experiencia, Cualquier ciencia reposa sobre una base de experiencia.  La espiritualidad, en su aspecto Esotérico, es también un conocimiento basado en la experiencia y en los medios que llevan a ella.  Estos medios son las disciplinas y el arte de la meditación tiene el primer lugar.

Las religiones, que representan el aspecto exotérico de la espiritualidad, no descansan en la experiencia sino en la fe y la credulidad. Con el predominio del espíritu positivista y pragmático que caracteriza a los tiempos modernos, el número de personas que piensan: «Las religiones no son más que un manojo de creencias inverificables a través de las cuales, cada uno predica sus ideas favoritas y expresa sus prejuicios y sus fantasmas», alcanza cada vez mayores proporciones. Las religiones tradicionales están en crisis por no haber seguido la evolución cultural.  Sus dogmas y sus catecismos infantiles no interesan a los espíritus modernos.  Este es un signo de la época, y el futuro no consiste en la restauración del antiguo orden de cosas, sino en el paso a un nivel superior de comprensión.  En nuestra edad negra de confusión espiritual, se desarrollan gérmenes de la futura edad de oro. Si las formas exotéricas se han vuelto caducas, esto indica que, en lo sucesivo, será sobre el Esoterismo y sobre las disciplinas que le son propias, sobre lo que se construirá la nueva espiritualidad de los tiempos futuros.

De todo esto podemos concluir que para ser un iniciado, el simple estudio teórico, no sirve de nada. Hay que practicar una disciplina Esotérica para alcanzar el Conocimiento Gnóstico. Sin práctica no hay experiencia, sin experiencia no hay Conocimiento.

La Realización espiritual es el fruto dé la puesta en práctica de una disciplina sistemática. Esta disciplina contiene dos vertientes: Está la disciplina contemplativa, que se compone de un conjunto de técnicas de meditación y de oración; y está la introducción, en el seno de la vida cotidiana, de los estados de consciencia a los que hemos accedido por la meditación.  Así vemos que, vida contemplativa y vida activa, son complementarias.  Reservarse cada día uno o varios momentos que dediquemos a las prácticas contemplativas, es indispensable para contrarrestar el activismo excesivo que predomina hoy en día. Sin una práctica seria y asidua de la meditación, el conocimiento puede peligrosamente permanecer en el estadio intelectual. Por la práctica de la meditación, el conocimiento superficial se transforma en un Conocimiento profundo, un Conocimiento vivido y liberador. En la meditación alcanzamos la perfecta contemplación de la Transcendencia Divina y la inmersión en ella. Es el Samâdhi. Sin embargo la espiritualidad no puede encerrarse en los momentos de recogimiento, aunque estos sean sublimes.  Por otra parte, las técnicas de meditación no pueden tener por objeto un escape definitivo en la Transcendencia. Un escape tal sólo puede ser el fruto de una comprensión incompleta, pues la Transcendencia y el Cosmos son los dos aspectos de la Unica Realidad Divina. En la meditación nos sumergimos en el abismo de la inmutabilidad Transcendente de Dios; y en la acción, nos fusionamos con la manifestación Cósmica de Dios. Como dijo Ramana Maharshi: «La mente de un Realizado puede estar activa o inactiva, en él, sólo el Yo existe pues, la mente, el cuerpo y el mundo no están separados del Sí. No pueden permanecer fuera del Sí. (Evangelio de Ramana Maharshi).

La posición llamada de la participación social

No podría vivir una vida religiosa sin identificarme con el conjunto de la humanidad y esto, no podría hacerlo sin mezclarme en la política.

Mahatma Gandhi (Peace and War – I -170,171)

La enseñanza de la Mayéutica es totalmente apolítica. Su fin es abrir la Vía de la Transcendencia y no el preocuparse de las contingencias sociales. Un instructor no podrá de ninguna de las maneras tomar partido o preconizar la adhesión o el rechazo de una u otra forma política en el contexto de su enseñanza. El compromiso político de un instructor es un asunto privado y ninguna alusión al respecto deberá tener lugar en la enseñanza iniciática.

Esta actitud apolítica tiene por finalidad el mantener la Enseñanza libre de toda atadura y compromiso políticos. La política es un dominio demasiado relativo como para que, una toma de posición, sea compatible con la enseñanza del Sendero de la Transcendencia.

El compromiso político pertenece al dominio de las contingencias temporales y de su apreciación; apreciación que no podrá estar exenta de un cierto relativismo subjetivo. Mezclar los aspectos políticos con la perennidad intemporal y con la dignidad suprahumana de una enseñanza Esotérica, constituye una de las más nefastas perversiones en el camino iniciático. Perversión admitida por todos aquellos que sueñan con una especie de Teocracia o de colusión entre la autoridad espiritual y temporal.

“Dad a Cesar lo que es de Cesar y a Dios lo que es de Dios.”  (San Marcos 12, 17).

Todo esto no significa que la Mayéutica Transcendente incite a la dimisión frente a las realidades políticas y sociales, como lo han hecho ciertas doctrinas que preconizan el retiro fuera del mundo y el aislamiento en una torre de marfil. Al contrario, invitamos a cada uno a contribuir libremente en la mejora de las condiciones de vida. La participación en lo social es, por otro lado, una de las consecuencias de la aceptación plena y armoniosa del mundo. Por lo tanto, proponemos a cada uno, según su libre elección, ser un fermento en la masa colectiva.

El trabajo de la Mayéutica Trascendente en nuestras vidas no necesita ninguna mortificación ascética, ningún retiro del mundo. Su enseñanza está dirigida al hombre moderno, integrado en la sociedad e inmerso en la vida activa.

Para una espiritualidad integral, la aceptación feliz del mundo y de la vida humana en todos sus aspectos va acompañada de un profundo desapego de quien ya no está ligado por la identificación, de lo que el hombre hace y en lo que participa.

No se requiere ningún cambio en la vida social y familiar para daros cuenta de la Verdad que habita en vosotros. Las circunstancias en las que os encontráis son el resultado de vuestro destino, y es en tu destino donde se encuentra la Vía de la Realización. ¡Qué error creer que tienes que convertirte en un monje ermitaño o sannyâsin para Realizarse! Hacer de un tipo de vocación específica y excepcional una prescripción abusivamente generalizada, tal es el error preconizado por algunos. Creer que las condiciones externas son algo importante es otro error fundamental. La Realización Espiritual es interior y no exterior. Sólo los que se identifican con el hombre imaginan que el modo de vida y el entorno tienen algo que ver con la realización. Aquí y allá es lo mismo. El bosque, la oficina o la fábrica, no tienen influencia en tu Realidad interior. En materia de espiritualidad todo depende de vuestro estado de conciencia. La vida exterior no tiene ninguna importancia real. ¿Quién va a la oficina o a la fábrica si no es el hombre? Mientras el hombre actúa, vuestra Realidad interior no se ve afectada por las vicisitudes temporales. La liberación consiste, por lo tanto, en dejar de tomarse por un hombre y comprender que uno es la Conciencia inmutable y eterna.

Tienes que creer que eres un hombre, para luego imaginar que tal o cual forma de vida es espiritualmente necesaria. Por eso el ascetismo refuerza la identificación con el hombre. La liberación, y el perfecto desapego que la acompaña, están lejos tanto del ascetismo como de la codiciosa búsqueda del placer. Superar al hombre es superar al que se ata y al que se priva. Tu verdadera naturaleza no depende de nada. La conciencia de lo que ES no depende de nada, y mucho menos de cualquier modo de vida.

Posición conocida como la relación iniciática

Sólo está vivo el Conocimiento que sale de los labios del Gurú, las otras formas son estériles, sin poder y causa de sufrimiento.

(Shiva Samhita 3 -11)

No puede haber iniciación si no hay una relación personal y prolongada con un instructor. Las iniciaciones librescas o por correspondencia debemos denunciarlas como impostoras. Sin una relación personal, se puede tratar de una enseñanza válida refiriéndose a esto o aquello, pero nunca podrá tratarse de una iniciación en el sentido Esotérico del término. La iniciación Esotérica sólo puede realizarse cuando hay una relación de espíritu a espíritu entre dos personas. La necesidad de la relación individual excluye la posibilidad de iniciación real dispensada a las masas.  Sólo a pequeños grupos de gente, la iniciación Esotérica puede ser dispensada.

La relación iniciática es indispensable dado que, salvo raras excepciones, una persona sola, autodidacta, no logra asimilar con profundidad un proceso de Realización Espiritual. Sus conocimientos y su comprensión tienen muchas posibilidades de quedarse en superficiales e intelectuales. Para vencer las resistencias interiores, burlar las trampas del egotismo, interiorizar en todos los aspectos de la vida el contenido de la enseñanza, y en fin, vivir de experiencia, al más alto nivel, las iluminaciones de las cuales se desprende el verdadero Conocimiento, la ayuda de alguien, que ya está en el camino, es necesaria.

Falta de humildad, orgullo, amor propio exacerbado, egoísmo, pretender la independencia con relación a la Tradición, rechazo de abrirse a otro… tales son las razones que hacen pensar que una relación iniciática no es necesaria.

Incluso nos encontramos con personas que se toman por maestros cuando ni siquiera han logrado convertirse en discípulos.

¿Qué gran desilusión para los que se imaginaban que leyendo y estudiando lo que ha sido escrito sobre la Mayéutica, se iniciarían en ella?

El motor de la iniciación es el proceso de transferencia espiritual que se establece entre el instructor y el alumno.  No se trata sólo de la recepción de un conjunto de nociones, sino también y sobre todo del intercambio que se efectúa más allá de las palabras.

Las manifestaciones de la influencia espiritual transmitida, lejos de limitarse únicamente al momento de las sesiones de enseñanza, impregnan y ejercen su acción sobre la vida entera del alumno, ayudándole a romper los tabiques interiores que le aprisionan y le impiden acceder al Despertar Liberador.

La relación iniciática bien comprendida excluye toda especie de culto a la personalidad del instructor. Denunciemos, pues, la superchería de numerosos estafadores, mitómanos y falsos iluminados, que se hacen pasar por Dios viviente a los ojos de los buscadores ingenuos. Un maestro auténtico no enseña para envanecerse o hacerse adorar.  Su fin no es hacer que adoren al Divino que hay en él, sino ayudar a los discípulos a encontrar al Divino que hay en ellos.

En la Mayéutica Transcendente no se trata en absoluto de someterse beatamente a un “Maestro”. Instructores e instructoras no pretenden, por otra parte, esta dignidad. Se consideran como simples guías, introduciendo a los aspirantes sobre el camino y en la práctica, que lleva al Conocimiento del Maestro interior, es decir, de Dios. Un guía espiritual auténtico no se erige ningún pedestal. Es un amigo que se contenta con indicar el camino. Lo que cuenta es alcanzar el fin. Si alguien os muestra la ruta a seguir, se lo podéis agradecer brevemente, pero prosternarse delante de é1 o permanecer estático en la contemplación de su persona es a la vez ridículo y absurdo. Utilizar el consejo del guía y enseguida partir en la dirección indicada.

Instructores e instructoras pueden disipar ciertas incomprensiones, decir lo que hay que hacer, llenar el papel impersonal de un catalizador de la Energía Divina, sin embargo, cada uno deberá encontrar la plenitud que le habita.

Tu eres el responsable de tu ignorancia. Y eres tú quien deberá obtener la Realización espiritual.  Es en ti en quien se manifiesta.

El fin del que enseña es ayudar al alumno a despojarse interiormente y descender a sí mismo para encontrar su Verdad Ultima.

La posición llamada de la gratuidad

“Yo no os pido un salario a cambio. Mi salario viene únicamente de Aquel que me ha creado.”

(El Corán 11, 53)

La iniciación a la Mayeútica Transcendental es dispensada de una forma totalmente gratuita.  Ninguna enseñanza auténticamente espiritual puede ser vendida. El Conocimiento es recibido por todos como un don luminoso. Por lo tanto, no debe convertirse para el iniciador en una forma vergonzosa de ganar dinero.

Actualmente hay una gran proliferación de asociaciones que difunden unas enseñanzas llamadas: «espirituales» o «iniciáticas».  Estas organizaciones suelen tener una infraestructura comercial bastante floreciente.  Pero cualquier argumento que trate de justificar la comercialización de lo Espiritual, tan en boga en nuestra época, es inaceptable. Pues estos argumentos son utilizados por individualidades que no han comprendido que la gratuidad se desprende del amor. ¿Cómo alguien que ni tiene desapego ni desinterés y que quiere ignorar las consecuencias prácticas del don de sí mismo, puede transmitir algo espiritualmente válido?

Nos podemos preguntar por los objetivos reales de ciertas asociaciones preocupadas principalmente por sus éxitos temporales. De la misma forma nos podíamos hacer algunas preguntas sobre ciertos Maestros que predican el desapego y el renunciamiento y que gracias a su enseñanza se encuentran en una situación material confortable. Nos podemos sorprender inocentemente, de que el amor y el desinterés se hayan convertido en algo lucrativo, para el que pretende llevarnos allí…

La mejor forma de distinguirse de los charlatanes, bromistas y estafadores, no es la de hablar, sino la de actuar de forma diferente. Señalamos, pues, que no hay ningún comercialismo en la enseñanza la Mayéutica Transcendente.

Al no recibir ninguna retribución directa o indirecta por la enseñanza que ellos difunden, los instructores deben ejercer una actividad profesional independiente.  Al estar pues integrados en la vida activa, pueden guiar de una forma realista a todos aquellos que se encuentran en el mismo contexto.

Lo único que se puede comprar en Mayéutica son los textos de enseñanza.

La enseñanza de la Mayéutica Trascendente quiere extenderse de una manera totalmente descentralizada.

Se trata simplemente de un conjunto de instructores e instructoras, con iguales prerrogativas, que enseñan bajo su propia responsabilidad, de forma libre, gratuita, individual y privada, recibiendo en su tiempo libre pequeños grupos de personas o individuos separados.

Arraigadas en la Sabiduría del Conocimiento Trascendente e irradiando Amor a todos los seres vivos, son las dos caras de la Realización integral. La Realización individual no tiene como fin egoísta el logro de la Salvación personal. A través de nuestra propia Realización nos convertimos en canales de la Única Luz e instrumentos activos de la evolución del universo hacia la Redención general.

Animada por una voluntad redentora, la Mayéutica anima a todos a difundir la enseñanza a su alrededor y propone a los practicantes avanzados que se conviertan a su vez en instructores, esto al final de una formación pedagógica especial, que les permita introducir adecuadamente a sus hermanos y hermanas en el camino de la Luz.

Quien ha recibido la enseñanza de la Mayéutica Trascendente y ha integrado el Despertar en su vida debe, si percibe en sí mismo la aspiración, difundir libremente esta misma enseñanza e introducir en el Despertar a los que buscan. Enseñar será para él una forma de seguir progresando. Para aquellos que conocen el Despertar y se descubren a sí mismos con la irrupción del Amor, una vocación de enseñanza, convertirse en un instructor o instructora es tanto un deber como una necesidad. Cuanto más se recibe en el Sendero, más se debe dar. Al que da, se le concede una mayor receptividad. Así se fundamenta la eterna cadena de la recepción y de la donación.

«Venid conmigo y os haré pescadores de hombres» (Evangelio según San Marcos 1-17).

La posición llamada de la selección

Muy pocas personas pueden poseer este Conocimiento, una entre mil, dos entre diez mil

(Basilides in irenaeus, adversus haereses 1-24-6)

Ninguna iniciación auténtica va dirigida a las masas, y esto por la sencilla razón de que las masas no se interesan por las cosas de la Iniciación. El exoterismo se dirige a las muchedumbres, el esoterismo, al grupo reducido.

No se trata de querer “convertir” al máximo de personas, sino simplemente dar a conocer la existencia de una Vía, y dejar que los que se interesen vengan a ella. No es, pues, un objetivo de ningún instructor el juntar indistintamente el máximo de personas. Pues no se puede transmitir con eficacia sino a los que por su propio desarrollo, han llegado a una predisposición interior.

Tirar de un fruto verde no le va a hacer madurar.  Ayudar a realizarse espiritualmente a los que Dios ha elegido por su gracia, no es buscar convertir a todos los hombres.

Toda pedagogía iniciática debe estar concebida de manera que podamos separar la paja del grano.

La Mayéutica Transcendente utiliza un sistema auto selectivo.  La enseñanza está abierta a todos sin distinción, pero se deja, que aquel o aquellos, que no tienen ni las aptitudes ni la perseverancia requeridas, se desanimen solos.

La pedagogía selectiva funciona de la siguiente manera: A los aspirantes les son acordadas entrevistas espaciadas. De esta forma el camino queda indicado, pero cada uno deberá contar consigo mismo y con su práctica para progresar.

Así vemos cómo la Mayéutica Transcendente se distingue radicalmente de los procedimientos de múltiples sectas que practican el reclutamiento y el condicionamiento sistemáticamente.

Posición de rechazo y confusión

«Entregarse a doctrinas perniciosas es correr detrás de la propia perdición.”

(Confucio – entrevistas 2, 6)

Numerosa a personas confunden el desarrollo síquico con el florecimiento espiritual. Estas se imaginan que desarrollando ciertas facultades síquicas progresan espiritualmente.  La enseñanza de la Mayéutica Transcendente se declara en contra de esta confusión, explicando y demostrando claramente que el desarrollo síquico no tiene ninguna relación con la Realizaci6n Espiritual.

La Mayéutica Transcendente no tiene nada que ver con la parapsicología, el espiritismo, el ocultismo, la magia, las ciencias adivinatorias, la astrología, etc. Todos los aspectos de ese fárrago se oponen a la limpidez en la que la mente es superada.

Señalemos igualmente, que los espíritus infantiles, ávidos de maravillas, de cosas sorprendentes, de exotismo, de revelaciones secretas, de misterios celosamente guardados, los espíritus crédulos fascinados por las sociedades secretas, interesados en los ritualismos impresionantes, los simbolismos inútilmente complicados. Toda esa gente deseosa de jugar «al iniciado» para así decorar su ego, no tiene lugar en la Mayéutica Transcendente.

Nuestra época que, como todas las épocas, tiene aspectos positivos y negativos, se caracteriza negativamente en lo espiritual por una gran confusión.  Las falsas iniciaciones, las falsas espiritualidades, los falsos Maestros abundan por doquier.  Toda una literatura comercial estimula las nociones más simples y extravagantes de la espiritualidad, de lo iniciático y de lo esotérico. Las deformaciones más aberrantes pretenden ser las auténticas tradiciones. Hay soñadores que se declaran herederos de tradiciones muertas y que tan sólo reavivan una nostalgia infantil con relación a épocas pasadas. También están los mitómanos y los desequilibrados que enseñan las mayores sandeces. Y también los que organizan sectas con el fin de enriquecerse o de hinchar su ego. Y por último las desviaciones sinceras que de buena fe, perpetúan graves deformaciones.

Del lado de los que buscan están los que confunden iniciación y búsqueda del poder síquico personal.  Los inadaptados y los desequilibrados que tratan de huir de la sociedad para refugiarse en el regazo de un grupo.  Aquellos que tratando de escapar de sus “problemas” necesitan más una psicoterapia que una iniciación.  Los intelectuales que, por simple curiosidad, les gustaría coleccionar nuevos conocimientos para engordar la magnífica idea que tienen de ellos mismos.

Todos ellos son no aptos para la iniciación y no tienen nada que hacer en la Mayéutica Transcendente.

El falso Esoterismo se caracteriza principalmente: ya sea por la búsqueda del desarrollo de las facultades síquicas, de los poderes y posibilidades latentes en el hombre. El viaje astral, la influencia del pensamiento, la videncia son sus temas favoritos. Mientras que la búsqueda del desarrollo de la individualidad síquica, lejos de permitir que se disuelva el Ego, como lo proponen las espiritualidades auténticas, no hace sino reforzarla. Ya sea por un conjunto de especulaciones inútiles.

Los partidarios de estas doctrinas se imaginan que sus elucubraciones, a menudo gratuitas y contradictorias, representan el esoterismo. A veces se contentan con declarar que son necesarias para llegar a la Realización. Al afirmar esto entran en contradicción con los más grandes Maestros espirituales, quienes han rechazado categóricamente la necesidad de estudiar esas teorías, así como la necesidad de cultivar nuestras facultades síquicas para Realizarse espiritualmente.

El problema de la condición humana es el de la urgencia.  Esta urgencia que aparece en el Evangelio, el Corán, en las palabras de Buda, de Shankâra y de todos los grandes Maestros.

La vida es corta y hay que realizarse en esta vida, y este tipo de estudios despistan de su objetivo a los aspirantes sinceros. Toda enseñanza auténticamente Esotérica debe ayudaros a sobrepasar la condición humana haciéndoos acceder al Conocimiento divino de la manera más simple y directa.  El falso esoterismo se lanza a un montón de consideraciones sobre el hombre y el mundo.  Toda una vida puede perderse en los estudios interminables del falso esoterismo.

Al que duda y se pregunta, le decimos: juzga por ti mismo. Estudia algunas obras auténticamente esotéricas y a condición de que no seas un necio, el desastre del falso esoterismo, se derrumbará.

Poco importa que nuestros propósitos no sean agradables a ciertas personas. No buscamos seducir o contentar. Los errores deben ser denunciados, no para atacar a sus partidarios, sino para salvar a los que se arriesgan en perderse en ellos. Y en cuanto a los que permanecen aferrados en el error, prueban su inaptitud.

El Despertar espiritual reclama una vigilancia constante. Sólo una exigencia de realización que impregne todos los instantes de tu vida, te llevará hacia la Realización.

Las falsas espiritualidades son opios que pretenden haceros creer que todo es muy fácil.  En la Mayéutica Transcendente, decimos: «Las glorias inconmensurables de la Divina Realidad son la herencia que nos llega por derecho, pero hace falta luchar para conquistarla. ¿Te sientes firmemente decidido a poner en práctica una vigilancia constante que solo ella podrá transformar integralmente tu existencia? ¿Te anima una verdadera sed espiritual, un auténtico ardor?

Si este no es tu caso, no pierdas el tiempo en la Mayéutica, ¡pasa de largo!

¡Nuestras vías divergen!  Inútil de seguir juntos por más tiempo.

Confucio entrevistas 15-39

RESUMEN DE LA ENSEÑANZA

Condúceme, oh Pusan, hasta alguien que sepa, que pueda correctamente instruirnos y decirnos: He aquí el camino.”

Rg – Veda 6-54

1° PUNTO

La Mayéutica Transcendente propone al principiante abordar el Sendero Iniciático con la práctica del arte de la observación.

Puedo observar el cuerpo y el conjunto de las sensaciones corporales. De la misma forma, puedo observar el vaivén de los pensamientos. Para aquel que practica esta observación, en momentos de silencio y de inmovilidad introspectiva, pero al mismo tiempo durante las actividades cotidianas, la siguiente constatación aparece con una intensidad proporcional a la práctica: Estoy yo y está lo yo que observo. Yo soy el que observa el cuerpo y los pensamientos. Yo no soy lo que observo.  No soy ni el cuerpo, ni los pensamientos. NETI NETI dicen los Upanishads. No, tu no eres esto ni cualquier otra cosa que puedas observar.

2° PUNTO

La pregunta: «¿Quién soy yo?» Surge entonces. Pregunta de la cual Ramana Maharshi, nuestro Maestro venerado, hacía la base de su enseñanza.  ¿Quién soy yo, que observa el cuerpo y los pensamientos? La práctica regular de la meditación me lleva a realizar que yo soy Consciencia pura.

Es la Consciencia la que percibe el mundo exterior, el cuerpo y los pensamientos. En sí misma, esta Consciencia está vacía de contenidos. Por lo tanto es importante no confundir, como suelen hacerlo numerosos filósofos occidentales, la consciencia de esto o aquello con la Consciencia misma. Ser consciente de esta cosa o de aquella, es constatar que este o aquel tipo de percepción, atraviesa el campo de la Consciencia.  Pero en sí misma la Consciencia es independiente de todas las categorías de percepción. Durante el día, los contenidos de la conciencia son las percepciones del mundo exterior y del mundo subjetivo. Durante el sueño son los fantasmas del mundo onírico.  Durante el sueño profundo, no hay sueños, cesa toda percepción y sólo permanece la Consciencia vacía de contenido. El sueño profundo no es inconsciencia, sino Consciencia pura vacía de toda percepción.

3° PUNTO

Una nueva pregunta se plantea al buscador: Esta pura Consciencia, que es mi Sí, testigo de los tres estados de vigilia, sueño y sueño profundo, ¿Es una realidad personal o impersonal? En otras palabras ¿Hay una Consciencia presente en todos los individuos, o bien cada individuo tiene su propia Consciencia personal?  Si contestas: «Mi Consciencia es diferente de la del vecino», estoy en el derecho de preguntarte en qué consiste esa diferencia. Ya que todo lo que diferencia a los individuos entre sí se sitúa al nivel de lo que es percibido por la Consciencia, y no al nivel de la Consciencia misma. Yo soy diferente de mi vecino porque mi cuerpo, mis pensamientos y mis sentimientos son diferentes. Pero al nivel de la Consciencia no hay ninguna diferencia entre mi vecino y yo. Si no existe ninguna diferencia, la Consciencia es una realidad impersonal y no una realidad personal. Siendo impersonal esta realidad, no está encerrada en ninguna limitación individual, ya que a su nivel, la individualidad no existe. Una Consciencia impersonal es necesariamente una Consciencia universal. Por lo tanto no hay más que una Consciencia Omnipresente que impregna toda la creación. Esta Consciencia está presente tanto en una planta como en un hombre.  Las diferencias se sitúan únicamente al nivel de las percepciones, formando de una parte el estado de consciencia vegetal y de otra parte, el estado de consciencia humano.

Esta Consciencia que impregna toda la creación, no está, sin embargo, limitada por esta última.  La Consciencia única permanece testigo de todas las formas de vida.  Al ser espectadora, no queda incluida en el espectáculo. Está al mismo tiempo presente en todas las cosas y más allá de todas las cosas. De ahí que, Inmanencia y Transcendencia sean dos aspectos inseparables de la Consciencia infinita.

4° PUNTO

Esta Consciencia es la Consciencia del Ser en sí. De la misma forma que la Consciencia ha sido confundida por numerosos pensadores con sus contenidos, el Ser ha sido frecuentemente confundido con la manera de ser.

Hace diez años existías, sin embargo, después de diez años tu cuerpo se ha transformado, ya no es el mismo, se ha modificado como se han modificado tus pensamientos y tus sentimientos; incluso el lugar donde te encuentras es probablemente otro. Entonces ¿qué es lo que te permite afirmar: «Yo existía hace diez años»?  Lo que te permite decirlo es la permanencia de tu Ser. Lo que se ha transformado es tu manera de existir. Del mismo modo, en los tres estados de vigilia, sueño y sueño profundo, lo que se modifica es el modo de existencia, mientras que lo que permanece es el Ser.  En el nacimiento y en la muerte lo que se transforma es la manera de existir, lo que permanece es el Ser.  Como dice el Bhagavad-Gita: “Lo que Es no puede dejar de SER». Ser nada es todavía SER la nada, es decir, SER bajo el aspecto aparentemente negativo de la no – manifestación, la pura existencia despojada de toda forma de existencia.  La pura Consciencia no es nada, nada definible o formulable.  Ese nada que sólo puede asir nuestra intuición, es la pura existencia infinita. Ese nada del Ser puro es el sustrato de todo, sobre el que se superponen todas las formas de existencia.

Así, el hecho de ser permanece inmutable, y tu manera de existir, tu ego, tu personalidad se modifican sin cesar.  Como afirma el Budismo, el yo es impermanente, mientras que el Ser en sí, que no es otra cosa que la Inefable Transcendencia del Nirvana o de Brahman, es inmutable.

Dios es el Ser, de ahí la afirmación bíblica: “YO SOY EL QUE SOY». La Realidad Divina es el SER-CONSCIENCIA-BEATITUD . . . SAT-CHIT-ANANDA. La beatitud resulta de la infinitud, conocer su infinitud es conocer la beatitud.

5° PUNTO

Vivir al nivel de nuestra verdadera naturaleza, de nuestro Sí supremo que es Ser puro, tal es la meta de la Iniciación.

Esta realización implica un total desapego. A causa de que nos identificamos al cuerpo y a la mente aparecen la codicia y el apego.  La Paz profunda del desapego es conocida por aquél que renuncia a esa falsa identificación. Este desapego, sin embargo, no tiene nada que ver con el ascetismo o el renunciamiento al mundo.  Mortificarse física, afectiva o intelectualmente, no es poner fin a la identificación al cuerpo y a la mente. El objetivo consiste en estar desidentificado del hombre sean cuales fueren sus actividades. Este es el mensaje fundamental de la Bhagavad-Gita: dejar que el hombre cumpla con sus deberes sociales sin identificarse a ellos y permaneciendo consciente de ser el Ser único y eterno.

6° PUNTO

Sólo una práctica regular de la meditación, práctica heredada de las técnicas del Raja – Yoga, que poco a poco impregne toda tu vida, te permitirá acabar con la identificación al cuerpo y al siquismo, para saber de propia experiencia que eres la pura Conciencia eterna e infinita.

Llevar a cabo esta experiencia que es la del Samâdhi o del Satori, es ser un Iluminado, un Jnâni. Es poseer la Sabiduría Suprema.  La Gnosis definitiva.  Teniendo esta experiencia, diréis a los que buscan, como dicen los Sabios en los Upanishads: «Tu eres ESO (ese Infinito) «- TAT TWAN ASI”. Dirás como el Cristo: El Padre (es decir, la Consciencia Transcendente del Ser en sí) y yo somos uno».  Sabrás, como lo ha declarado el profeta Mahoma, que «Aquel que conoce su alma. Conoce a su Señor” (Ibn Arabí – el tratado de la Unidad). Y podrás decir: «Yo soy el Absoluto» AHAM BRAHMASMI.

Es hacia la experiencia de esta Realidad hacia donde convergen todas las religiones. Esta experiencia salvadora constituye el nudo Esotérico de todas las Revelaciones.

Esta experiencia necesita tiempo para arraigarse. Al principio puede que no sea más que un atisbo fugitivo y turbador de la Realidad Suprema. Hay que trabajar para que se convierta en una Beatitud cotidiana y constante; poner en práctica una disciplina sistemática y así impregnar de la Consciencia Transcendente (Jnâna) todos los aspectos de nuestra vida.

7° PUNTO

Pasar de la ignorancia al Conocimiento, es pasar de la muerte a la inmortalidad, ya que sufrimos el destino de aquello a lo que nos identificamos. ¿Quién nace?: La individualidad sicológica. ¿Qué es lo que muere?: El cuerpo físico. ¿Quién experimenta la vida post-mortem?: El psiquismo. Nada de todo eso te concierne, a ti que eres la pura Conciencia que testigo.  La duración de una vida humana no es más que el comienzo, el desarrollo y la interrupción de un tipo específico de percepción. Vida humana y vida post-mortem no son más que dos espectáculos diferentes, dos series ordenadas de percepciones que atraviesan el campo de nuestra Conciencia infinita y eterna.  Llegar a sentir que eres la Consciencia infinita es saber por propia experiencia, que nacimiento y muerte no te conciernen. Teniendo la experiencia de la Consciencia infinita sabrás «A que se parecía tu rostro original antes de que tu padre y tu madre nacieran», según un Koan Zen del Maestro Houei-neng; y como Cristo podrás declarar: «Antes de Abraham ya existía yo».

8° PUNTO

Para quien se ha identificado con la Consciencia eterna, el universo entero no es más que el conjunto de percepciones que atraviesan el campo de esta Consciencia infinita. El universo no tiene pues ninguna realidad material. Lo que llamamos materialidad no es más que un tipo específico de percepciones. Todas las categorías de percepciones son fenómenos evanescentes que reposan sobre el vacío. Vivir esta percepción y esta comprensión en el escenario de la vida cotidiana, es haber accedido a la más alta forma de desapego.

9° PUNTO

El Universo es el gran sueño del Ser. Es la meditación ordenada de Dios que es puro Espíritu. Es Maya el espectáculo de la Divina fantasmagoría.  Esta fantasmagoría es la expresión de la Energía Divina (Shakti). Del vacío infinito de la pura Consciencia surge el sueño del Universo: el mundo es pues la Manifestación de Dios. La esencia Divina, que es el vacío infinito de la pura Consciencia y la Manifestación Divina, que toma la forma del Cosmos, son inseparables. Así comprendemos, junto con los sabios de los Upanishads, que: «Todo este maravilloso universo es Brahman.

Samsara, el mundo de la transmigración y Nirvana, la Transcendencia, son uno.  En tanto que hombre eres una parcela indisociable del cosmos. En tanto que Consciencia, eres inseparable de la Transcendencia Divina. Una realización espiritual integral, no debe incitaros a renunciar al mundo, sino al contrario, a ver en él la Manifestación Divina de la que eres indisociable.

En tu aspecto manifestado, eres inseparable del Universo. De ahí que tu cuerpo sea uno con la totalidad del Cosmos. Quien sabe esto puede hacer suya la palabra de Cristo y decir delante de cualquier elemento del mundo «Esto es mi cuerpo, esta es mi sangre.»

10° PUNTO

Vivir cotidianamente la Unidad cósmica del gran Todo, del Tao, es despertar en ti la más alta forma de amor. El amor fluye libremente cuando toda ilusión de estar separado se desvanece. Todos los demás son amados como tu mismo, cuando sabes que son tú mismo.

Desde el comienzo de la búsqueda espiritual, la expansión de nuestro corazón, es un poderoso factor de progreso. Cuanto más despliegas tu Amor y rompes con los encajonamientos del egoísmo, del apego, de la identificación posesiva, más capaz eres de amar por el simple hecho de amar, sin esperar o buscar nada, y más se disuelve el ego.

Cuando ya no amo a mi cónyuge por el hecho de ser mi cónyuge, a mis hijos por ser mis hijos, a mis padres, a mi país etc… por la misma razón. Cuando mi amor, a pesar de que se materialice en un número reducido de personas, engloba a todos los seres vivientes, y se acompaña de la total incapacidad de experimentar el odio. Cuando este amor no se apega a ninguna persona en particular, pues en toda persona veo una Manifestación de Dios y sólo me siento apegado y enamorado de Dios. Entonces estoy muy cerca de la Realización.

11° PUNTO

Ir más allá del cuerpo y de la mente, fundirse en el Silencio Eterno, es ser Uno con Dios, Volver al nivel del cuerpo y de la mente es volver a ser una pequeña individualidad mientras que Dios es infinito. Nunca es en el nombre del hombre en el que podemos decir: «Yo soy Dios”. En verdad somos Dios al nivel de nuestra Realidad profunda. En cuanto al hombre, pertenece al mundo de las apariencias. Identificar una apariencia a la Realidad Esencial, no es más que delirio mental y blasfemia.  De ahí que las enseñanzas que han afirmado la identidad esencial entre el hombre y Dios, y aquellos que han afirmado la irreductible diferencia entre el hombre, simple mota de polvo y Dios, tengan igualmente razón. En tu aspecto, aparente, es decir al nivel de tu cuerpo, tus sentimientos y tus pensamientos, eres indiscutiblemente diferente de Dios.  No eres más que una minúscula parcela de Su Manifestaci6n. Sin embargo en tu aspecto Esencial, más allá del cuerpo y del siquismo, eres uno con Dios y son el Universo.

Comprender esta doble verdad, es al mismo tiempo comprender que la Realización espiritual contiene los dos aspectos. El primer aspecto, el aspecto Gnóstico, en el cual, aprendiendo a superar la mente, vivimos la experiencia de nuestra unidad con el Absoluto: Es el Vedanta, es el Jnâna-Yoga.  El segundo aspecto es el aspecto devocional: el Bhakti-Yoga, en el que viviendo al nivel del hombre, establecemos una relación con Dios. Lo amamos y lo adoramos por encima de todas las cosas. Nos abrimos a su Gracia Santificante.  Nos sometemos a Su voluntad que se manifiesta a través de todos los acontecimientos de la vida. Llevamos a cabo las inspiraciones que El nos da y nos convertimos en su servidor.

A la profundización de este segundo aspecto se han dedicado de una forma particular los místicos hebreos, cristianos y musulmanes.

Sin embargo, así como lo afirmaba Ramana Maharshi, después de haberlo hecho un gran número se sabios hindús, y así como lo han expresado con una gran claridad los Maestros Sufís: las experiencias del Conocimiento (Jnâna) y de la Devoción (Bhakti) se fusionan y devienen dos aspectos complementarios de la misma Realización.

“Oh Señor, si me identifico con el cuerpo, soy tu servidor, cuando me considero un alma encarnada, soy una parcela de Ti mismos pero cuando realizo que yo soy el Sí, no soy más que uno contigo».     Adhyâtma – Ramayana

12° PUNTO

Realizarse espiritualmente no tiene nada que ver con una preocupación egoísta, pues sólo en la medida en la que conocemos la Luz, podemos aportársela a otro. Permanecer en el mundo para hacer que brille la Luz a nuestro alrededor, es la vía del Karma-Yoga. El Karma-Yoga, o la vía de las obras, completa las vías del Conocimiento y del Amor. Es para revelar el conocimiento para lo que las obras se realizan, y lo que nos empuja a realizarlas es el amor. El amor de Dios y el amor de los seres vivos es algo indisociable, ya que todos los seres son manifestaciones de Dios.

Llevar a otro la luz y la Verdad y ser a sí un miembro activo de la Redención general, no es algo que se limite a la presente vida. Es a través de todas las eternidades sucesivas, que la Realidad se entrega al servicio de los otros. Es a través de una multiplicidad infinita de condiciones de existencia, como prepara la forma de ayudar a otros. Tal es el ideal del Bodhisattva que no es otro que el Santo de la Iglesia Triunfante.

13° PUNTO

Durante tanto tiempo como desees obtener una Realización espiritual y una liberación (Mukti) personal de la temporalidad, seguirá habiendo en ti una huella de Ego. El último escalón consiste en comprender que no hay Liberación personal posible. Una liberación individual sería posible si hubiera una individualidad, pero precisamente eso es lo que es una ilusión. No hay pues ninguna posibilidad de refugiamos en ninguna parte, de emanciparos individualmente, pues sois indisociables del Todo.

Si somos, pues, uno con Dios en sus aspectos manifestados y No manifestados. Si eres un miembro del cuerpo de Cristo, la Redención del mundo es tu Redención. Y mientras haya un solo ser en el universo, que no se haya realizado espiritualmente, tu no serás un Realizado en tu Realidad englobante.

Te acabamos de dar un breve y sucinto resumen de la enseñanza contenida en la Mayéutica Transcendente.

¡Que profundices en esta enseñanza!

¡Que la interiorices!

¡Que la vivas!

¡Que te des cuenta de ella!

¡Puedas transmitirla!

PERSPECTIVA DEL DESPERTAR

Solo la práctica infatigable nos conduce a la realización.  No hay duda al respecto.

(Hathayogapradipika -1 – 66)

Vamos a presentaros, a través de una serie de tomas de consciencia, la práctica de lo que constituye lo esencial del Despertar.

Evidentemente, volveremos a encontrar en esta disciplina los grandes temas del resumen de la enseñanza. Pero mientras que el resumen no tenía por objeto mas que el permirtirnos una clara comprensión, esta vez nos vamos a ocupar de exponer el aspecto práctico y realizador.

Algunas tomas de Consciencia provienen de una práctica cotidiana de la meditación; otras pueden ser igualmente realizadas durante momentos de aislamiento y silencio, como durante las actividades cotidianas. La introducción de las las tomas de consciencia, de donde surgirá el Despertar Espiritual en el seno de las actividades cotidianas, será un elemento esencial de la disciplina.

El carácter extremadamente condensado de las diferentes evocaciones que vas a leer, necesita, para ser comprendido a un nivel profundo, una lectura muy lenta, volverlo a leer varias veces y un esfuerzo por efectuar en uno mismo las tomas de consciencia sugeridas.

Llamamos «perspectiva”, a cada faceta del camino de la Realización espiritual. Algunas perspectivas no son más que etapas, que nos llevarán a perspectivas más profundas.  Otras constituyen el desarrollo de lo que estaba implícito en el contenido de una perspectiva anterior. Por último citaremos a un tipo de perspectivas independientes y complementarias de las que les han precedido, que pueden ser abarcadas desde el principio.

Comprender una perspectiva no es nada. Lo que importa es la capacidad de vivir interiormente su contenido.

El conjunto de perspectivas forma una disciplina realizadora cuyo valor se verifica con la experiencia. Algunas perspectivas exigen varios años de trabajo antes de que podamos ser capaces de vivirlas. Hay pocas posibilidades de que el autodidacta pueda llevar hasta el final dicho trabajo. La ayuda de alguien que ya está en el sendero es, repitámoslo, necesaria.

1° Perspectiva llamada de la observación corporal

Presta atención a las sensaciones corporales. Siente la presión del cuerdo sentado que reposa sobre diferentes puntos en alguna superficie dura. Percibe el va y viene de la respiración. La sensación del aire que penetra en los pulmones y vuelve a salir a través de la nariz. Toma consciencia de la presencia del aire a tu alrededor, de su sensación en tu rostro. Presta atención a la circulación de la sangre.  Percibe el calor de su movimiento interno.  Toma consciencia de una forma global de la vida del cuerpo. Siente esta vida que palpita dulcemente. Date cuenta de que eres el tranquilo observador de esta vida, y que como tal observador eres distinto de lo que observas. Siente que eres el testigo silencioso de la vida del cuerpo, que está sentado.

Quien efectúa regularmente esta toma de consciencia, verá crecer la sensación de una calma profunda poco a poco.  Paralelamente a esta calma, el sentimiento de ser el observador y no el cuerpo observado será cada vez mayor y más intenso.

Este es el comienzo del camino. Es un comienzo fácil, abordable para todos y, sin embargo, en él estáis ya superando la superficie de la existencia.

2° Perspectiva llamada de la observación sentimental

Pasa revista a los sentimientos que os unen con otras personas, lugares, posesiones, recuerdos o proyectos. Haz esto tranquilamente, sin detenerte demasiado en la evocación de cada sentimiento.  Basta con repasar brevemente los lazos sentimentales, con ver interiormente que en ti hay una corriente sentimental, que potencialmente te ata a esta o aquella persona, a alguna esperanza o a algún recuerdo. Debes ver uno por uno los lazos sentimentales que te atan, para así poder discernir, poco a poco, su estructura afectiva. Traza rápidamente la génesis y la fabricación de ciertas ataduras efectivas. Observa de esta forma los lazos tanto positivos como negativos. Si un sentimiento de rencor o de frustración, te une a un acontecimiento o a una persona, obsérvalo como un espectador indiferente. Constata objetivamente su presencia. Míralo con una atenta curiosidad, sin emitir ningún juicio de valor. Míralo, como mirarías a un insecto raro, que marcha sobre la hierba. Contemplando una a una tus potencialidades afectivas, comprende que ellas engendran en ti fenómenos, que se producen espontáneamente sin tu intervención.  El odio, el amor, la decepción o el coraje, la tristeza, la alegría …. surgen como las nubes y los relámpagos surgen en el cielo. Estos no te consultan. Van, vienen, se desarrollan y desaparecen independientes de tu voluntad. Date cuenta de esto. Date cuenta de que tu Realidad se encuentra más allá de los tumultos o de las harmonías sentimentales.

Tu capacidad de profundización sólo crecerá paso a paso, cuando hayas abandonado toda urgencia.

Lo que se adquiere en la inmovilidad silenciosa, vuelve a surgir progresivamente en el seno de las actividades, modificando tu comportamiento.

3° Perspectiva llamada de la observación de la mente

Cierra los ojos y contempla lo que sucede en tu interior. Mira los pensamientos ir y venir.  Observa atentamente cómo se encadenan los unos a los otros. ¿Cómo nuevos pensamientos irrumpen en la escena? Ningún esfuerzo mental es necesario para ello. Tu estás allí, tranquilo, atento y observador de los movimientos de la mente. Si tu observación suspende todos esos arabescos, te encuentras frente al vacío que de ello resulta. Si tu observación te hace tomar consciencia de una multitud hormigueante de pensamientos, míralos pasivamente. El pensamiento «yo observo los pensamientos», es también un pensamiento observable. Permanece pues pasivo, extremamente atento y ve que “Eso piensa en ti”. Siente que eres algo distinto de los movimientos de la mente. Están los pensamientos y estás tú.

La práctica depende de cada uno, esta exige tiempo y perseverancia. Es de una forma insensible, como el Conocimiento emerge de tu Realidad profunda.

4° Perspectiva llamada de la observación global

La observación del hombre debe llevarse acabo diariamente. Es aconsejable que todos los días te reserves un periodo de tiempo dedicado al silencio, en el cual, tranquilamente sentado e inmóvil, lleves a cabo la observación prolongada de sensaciones y pensamientos.

Independientemente de esta práctica, es particularmente importante el que integres esta observación a tu vida cotidiana. Puedes observar al hombre de una forma global en cualquier circunstancia. Obsérvalo andando, hablando, trabajando. Observa la alegría, la tristeza, la decepción, la impaciencia o el coraje, ir y venir. Es una cuestión de entrenamiento. Múltiples son los resultados que de ello se desprenden.

Por la observación, el conocimiento de si mismo, por el conocimiento del Sí, un Saber que supera infinitamente al hombre.

Este Saber no les es dado sino a los que trabajan asiduamente por hacerlo surgir en ellos.  Los demás se contentan con una espiritualidad verbal con la que adornan su ego.

5° Perspectiva llamada de la conciencia moral

La observación es una presencia en sí misma, en ella la consciencia moral se desarrolla. La comprensión de lo que está bien y de lo que está mal, de lo que es bello o mezquino, de lo que debemos realizar o de lo que debemos abstenernos, surge espontáneamente dando una respuesta adecuada a cada circunstancia. No se trata de adoptar un código de conducta dictado por una autoridad exterior y así engendrar un conjunto de represiones e insatisfacciones.

Debes convertirte en el creador de tus propios valores morales. Es una cuestión de sensibilidad. Cuanto más claramente percibes que algo es negativo, menos satisfacción experimentas en realizarlo y mayor alegría sientes en realizar aquello que se te presenta como positivo. El perfeccionamiento individual descansa en la toma de consciencia.  Compréndelo y vívelo.

Con la práctica, te das cuenta de que, cuanto más intensa es tu consciencia, más los elementos negativos del comportamiento, que de hecho son actitudes seminconscientes, se encuentran paralizados, y más tarde destruidos. Llegarás a un estado de espontaneidad total, en el que el mental razonador será abandonado. Ya no hay ni proyectos, ni angustias, ni preocupaciones inútiles. La extrema sencillez de la vida se te aparecerá. Pues la vida es simple cuando las complicaciones mentales han sido eliminadas. De instante en instante te sientes lúcido, disponible, adaptado a la Realidad.

6° Perspectiva llamada de la desidentificación

Cuanto más progreses en el arte de la observación, más el sentimiento de ser algo distinto de lo que observas se afirmará y se reforzará.

Tu eres el sujeto que observa. El cuerpo, los sentimientos y pensamientos, son el objeto de tu observación. La comprensión intelectual de esta evidencia no lleva a ningún sitio. Lo que resulta profundamente transformador es el vivir día a día e instante a instante esta comprensión. Gracias a ello, un profundo cambio se opera en nuestra forma de aprehender la existencia. Antes, cuando pensabas «yo», te referías al cuerpo, a los sentimientos y a los pensamientos. Pensabas «mi cuerpo, mis sentimientos, mis pensamientos».  Pero he aquí que te das cuenta, con una lucidez cada vez más intensa, que esta identificación con el cuerpo, los sentimientos y los pensamientos, era falsa. No eres ni el cuerpo ni los sentimientos ni los pensamientos.  Eres la Consciencia testigo.  De esta forma, progresivamente, te desidentificarás del hombre. Esta desidentificaci6n va a desbarajustar todos tus valores. Vas a perder todo lo que te habías imaginado poseer. Es una muerte iniciática. Ya no poseerás nada. Conocerás el desprendimiento y la pobreza de espíritu, que preceden al Conocimiento de la Inmensidad.

7° Perspectiva llamada de desapego

Practicando esta lúcida observación surge el desapego. Te das cuenta de que todos esos sentimientos que permanecían apegados a ti, deseando, temiendo y lamentando, son exteriores a ti.  Son simples percepciones que tú, en cuanto que testigo silencioso, contemplas. Y te vas a dar cuenta de esto en circunstancias en las que habitualmente se presentaba el apego, y poco a poco se va a apoderar de ti un desapego total. Ningún renunciamiento doloroso ha sido necesario. Es una toma de consciencia apacible y silenciosa, vivida como una liberación del sufrimiento sico1ógico.

Todos los sufrimientos psicológicos son el resultado del apego.  En la total impermanencia de las cosas, todo aquel que se apega a las personas, posesiones, estatus social, a los futuros proyectos, está condenado a sufrir sin cesar. Só1o aquel que vive desapegado, puede atravesar la existencia con un corazón tranquilo y sereno.

A menudo se confunde el desapego con el ascetismo, y sin embargo se trata de dos cosas completamente distintas. El desapego del que nosotros hablamos, no está unido a ninguna clase de ascetismo. Puedes gozar de todas las cosas de la vida, y sin embargo no estar apegado a ninguna de ellas. El gozo es una percepción, pero estar desapegado no significa eliminar una cualquiera de las percepciones. Significa no identificarse al cuerpo o bien a la mente, y permanecer observador. Esto no quiere decir que ya no vayas a experimentar deseo alguno, sino que vas a contemplar con ecuanimidad la satisfacción o la no-satisfacción de los deseos emitidos por tu personalidad. Tampoco incluye ninguna insensibilidad física o afectiva, sino ese dejar hacer que sobreviene cuando dejamos de tomarnos por un hombre, permaneciendo el testigo consciente, inafectado por las vicisitudes de la existencia.

Tal es la perspectiva del desapego, para quien no huye del mundo ni se aísla en un bosque o un monasterio y continúa su búsqueda espiritual en el seno de una familia y de una actividad profesional.

Conseguir el desapego exige un trabajo cotidiano, de forma que logremos una discriminación constante y más tarde espontánea, entre nosotros y lo percibido.

Cada paso por este sendero se concretiza en un aumento de la libertad interior.

8° Perspectiva llamada de la conciencia de testigo

Si has practicado de una forma asidua la observación, sabes por tu propia experiencia que percibes un hombre, pero que tú no eres ese hombre. La pregunta: ¿Quién soy yo? Surge entonces.  No se trata de endosarnos una teoría prefabricada. Debemos hacernos con frecuencia esta pregunta, y escuchar interiormente la respuesta. La percepción interior del “yo” puro surgirá entonces. Quien se identifica asimila el sentimiento del “yo” al cuerpo o al espíritu pensante. Pero si estás desidentificado, te será posible sentir el «yo» de la pura Consciencia. «Soy Consciencia pura». Tal es la comprensión que surge en quien se pregunta y escucha.

De esta Consciencia testigo, que percibe al hombre y al mundo, la mente no puede decir nada, pues es una consciencia que, en sí misma, está vacía de contenido. Si bien no es posible hablar de ella, podemos por el contrario percibirla:

Tranquilamente, sentado cierra los ojos y escucha los ruidos que llegan hasta ti. Presta, a continuación, atención al conjunto de sensaciones corporales y a los pensamientos, permaneciendo así atento y vigilante, percibe claramente, que tu eres el testigo de todas las percepciones físicas y mentales. Habiendo sentido tu independencia con respecto a lo percibido, dirige tu atención hacia la Consciencia misma. Te darás cuenta entonces de que hay en ti un vacío, un silencio, un espacio inmutable. Concentrándote en esta percepción, entras en ese vacío y en ese silencio, que no tienen ni principio ni fin. La ausencia total de forma y de limitación del espectador de los pensamientos aparece. Ese espectador eres tú mismo y has sido llevado a vivir tu ausencia de límites, a vivir la realidad de tu vacío eterno.

No trates de rechazar las percepciones físicas o mentales. Simplemente presta atención a lo que se encuentra detrás. Las percepciones sólo existen en la superficie de la Consciencia, y tú debes aprender a percibir su profundidad. Profundidad y superficie no se excluyen, a cada instante nos las encontramos conjuntamente presentes.

Este descubrimiento de la profundidad y de la inmersión progresiva en ella, necesita una práctica regular de la meditación.

9° Perspectiva llamada del Ser en sí

¿Esta pura Consciencia que eres, es la Consciencia de qué? Aquí no se trata de adoptar una teoría especulativa, sino que a través de una serie de pasos y en el seno de un extremado refinamiento de la sensibilidad interior, debemos sentir, que más allá de las percepciones y de los pensamientos, está el Hecho de existir, y que ese Hecho es un Hecho consciente.

En ese mismo momento, existes. Refuerza la sensación de Existencia. Siente: «Yo existo», y percibe que esta sensación contiene una inmensidad y un vacío. Este hecho de Ser que tú eres, es en sí mismo virgen de toda percepción y de todo pensamiento. En cada instante, ESTO permanece inmutable en ti. Haz la experiencia de esta Realidad indescriptible.

Cierra los ojos. Olvida el mundo. Olvida hasta el recuerdo del mundo. Imagínate que ya no percibes el cuerpo y constata que no por ello has dejado de existir. Imagínate que dejas de pensar y que tampoco por ello dejas de existir. Percibe tu pura Existencia. Haz abstracción de todo y entra en el Conocimiento del sin nombre.

10° Perspectiva llamada del sueño profundo

Cuando te sumerges en el estado de sueño profundo desprovisto de sueños, sigues existiendo. ¿Qué es lo que queda de ti entonces?  No queda mas que el hecho de Ser. Desaparece las percepciones físicas, las percepciones mentales y la consciencia mental, tan sólo queda la consciencia del Ser vacía de contenido. Recuerda tu último período de sueño profundo. ¿Qué eras tú, entonces? Trata de sentirlo. Sentir en Uno mismo al Ser puro, es sentir ese Algo, que en el instante presente tienes en común con el sueño profundo.  Encontrarás la inmutable Consciencia, que es tu Identidad profunda y que permanece detrás de las percepciones de la vida humana. Todas las percepciones son efímeras. Sólo ESO permanece, y porque sólo Eso permanece, como tela de fondo subyacente a las diferentes categorías de percepciones, Eso sólo es tu realidad profunda y permanente. El hombre en sus aspectos físicos y mentales no es más que una categoría específica de percepción. Lo que tu eres, es la Consciencia, esta Consciencia que, en este mismo instante, existe detrás de las percepciones.  Interiorízate, haz abstracción de estas percepciones, intuye y después percibe la presencia de la pura Consciencia vacía de contenido, que está en ti ahora, tal y como estaba durante el estado de sueño profundo y tal como está desde del comienzo de la eternidad.

11° Perspectiva de la inmanencia

Todo lo que existe tiene en común el hecho de Ser. Esta evidencia verbal debe ser vivida interiormente. Mira a tu alrededor y date cuenta de que todo lo que percibes, a pesar de su diversidad, tiene en común el hecho de Existir o de Ser. Este hecho de Ser, común a todas las cosas, e independiente de todas las formas de existencia, a través de las cuales se manifiesta, es una realidad invisible e indefinible, que puede ser sentida por la intuición.

Este hecho de Ser, común a todas las cosas, ¿es único o múltiple? En otras palabras, ¿Hay en el Universo un solo Ser o una multitud de Seres? – La multiplicidad reposa sobre la separación y la distinción. Lo que es múltiple y distinto son las percepciones, que se refieren a las formas de existencia. El hecho de Ser estando más allá de toda percepción y de toda forma de existencia, nada separa tu Ser del Ser del vecino, de una silla o de una mesa. Todo lo que os distingue mutuamente se sitúa al nivel de las formas de existencia, y no del hecho de Ser, que es una realidad única Universal.

Mira atentamente el primer objeto que te encuentres, después elimina mentalmente todas las características que permitan la identificación de la apariencia material, con lo que es contemplado. ¿Qué queda?  El vacío informal.

Meditando sobre la Inmanencia, comprendemos que en el fondo del hombre, como en el fondo de todo lo que existe, se encuentra el simple y unívoco    hecho de Ser. Entonces, la comunión con el mundo es una realidad viva. Eres capaz de sentir tu consciencia jugar con el cuerpo del niño, volar con el pájaro y permanecer en el árbol.

Contemplando un hombre, un animal, una planta o un mineral, puedes sentir que la misma y única Consciencia que está en ti, permanece en el objeto de tu Contemplación. Así, en tu estado de pura Consciencia, penetras el universo entero. Es un hecho experimental: quien percibe la presencia de la pura Consciencia en si mismo, detrás de los pensamientos del hombre, puede percibir la presencia de esta Consciencia en cualquier elemento del mundo.

12° Perspectiva llamada de la identificación trascendente

Cuando sabes que tu naturaleza real es el hecho de Ser. ¿Qué son para ti ya el nacimiento y la muerte?: El comienzo y el fin de un conjunto de percepciones, atravesando el campo de tu Consciencia inmaculada.

Vivir al nivel del Ser, es saber que el nacimiento y la muerte no nos conciernen. Son simples espectáculos, y nosotros somos los espectadores. Existes antes del nacimiento del hombre y existirás también después. Antes de la aparición del mundo y después de su aniquilación. La vida post-mortem y las eventuales reencarnaciones no te conciernen. En realidad tu nunca te has encarnado. Só1o aquel que se toma por un hombre puede creer que nace, muere, se reencarna, va al paraíso o al infierno y conoce este o aquel destino. Tu eres el Ser y participas de su Transcendencia. Es la ilusión de la identificación al hombre lo que arroja un velo sobre tu Realidad.  En el seno de esta ilusión, y en su seno únicamente, es donde existen la muerte, el sufrimiento, la limitación y la separación. Comprende que eres: Ser puro y Consciencia pura. Cesa de identificarte al hombre e identifícate con el infinito. Cierra los ojos, evoca mentalmente la vacuidad sin fin del Ser, evoca la Consciencia absoluta y repite mentalmente un buen número de veces: «Yo soy ESO», identificándote cada vez con lo inmensurable. Saborea la plenitud que se desprende de esta práctica.

13° Perspectiva llamada de la Inefabilidad

A la vez Transcendente e Inmanente, pura Consciencia intemporal, estando el tiempo unido a las formas de existencia, el Ser en sí ha sido llamado Dios en ciertas tradiciones. Que Dios sea Ser puro es afirmado en la Biblia: «Yo soy aquel que soy» (Exodo-3). Este Ser puro es Dios fuera de todo antropomorfismo físico o sicológico. Es Brahman, es el Tao, es el Nirvana, todas estas palabras y otras muchas designan la misma Realidad Transcendente, que ninguna definición puede circunscribir y cuya experiencia sólo puede llegar superando la mente.

La mente no sabría dar una definición correcta de algo que está más allá de ella. Es por lo que Buda nos dice: «No intentes medir lo inmensurable con las palabras, como tampoco intentes lanzar la cuerda del pensamiento en lo impenetrable: aquel que se interroga se engaña, aquel que responde se engaña» (el triple cesto). Santo Tomás de Aquino le hace eco: «He aquí el punto extremo del conocimiento, que el hombre puede tener de Dios: saber que no puede saber nada de El».

Hay un Conocimiento nacido de la experiencia interior, del que ni el lenguaje ni el pensamiento pueden darnos cuenta de é1 debido a su inefabilidad. Todas las religiones y todas las grandes doctrinas espirituales e iniciáticas, convergen en el Conocimiento de esta Realidad Ultima. La aceptación de este punto de vista es la base del Universalismo espiritual. El sectarismo trata de probar, que cierta definición del Inefable es superior a otras. Esto, realmente, es una necedad, pues toda discusión sobre el Inefable es vana precisamente porque es Inefable. Lo único importante es la descripción del camino que nos lleve a su experiencia. Las palabras deben ser utilizadas como un remedio, terminando con la confusión y llevándonos hacia el silencio en el cual el Inefable puede ser vivido. Si las palabras, en lugar de llevarnos hacia el silencio interior desembocan en polémicas, especulaciones o estudios interminables, son pedagógicamente nefastas. Evita el caer en la trampa de las palabras y saborea el silencio de aquel que sabe.

14° Perspectiva llamada del no actuar

Permanecer consciente del Ser es permanecer Despierto. Primero, debemos descubrir el Despertar, después trabajar, por medio del recuerdo interior, para instaurar un Despertar permanente, permaneciendo inalterable en cualquier circunstancia. Esta es la base de la disciplina iniciática sobre el trabajo cotidiano en el que descansa la realización espiritual.

El Despertar en la acción se opera por medio de una atención total sobre lo que estamos haciendo. Cuando te absorbes enteramente en la actividad, deja de haber actividad agradable o desagradable. Las apreciaciones del ego han desaparecido y estás en cuerpo y alma en lo que estás haciendo. Un silencio interior, una paz, una energía, son sentidos.  Te das cuenta de que el vacío y lo lleno se interpenetran. Cuanto más perfecta es esta concentración en la acción, más eficaz resulta la eliminación de pensamientos parásitos e inútiles, pudiendo más fácilmente percibir como un telón de fondo el vacío eterno de tu Transcendencia.

De esta forma, poco a poco, empiezas a comprender que en cada instante, en el seno de cualquier actividad realizada por el hombre, permaneces inactivo en la inmutabilidad de tu Paz inalterable.

15° Perspectiva llamada de las apariencias fenomenales

Para el hombre, el mundo es una realidad objetiva, ya que é1 tiene el mismo nivel de realidad que lo que le rodea.  Pero para la consciencia, es un simple sueño.

Mira a tu alrededor y date cuenta de que tu no conoces nada fuera del tejido de tus percepciones. Este mundo llamado «exterior», no es más que un conjunto o serie de percepciones coherentes desprovistas de toda realidad profunda. Es un espejismo, una alucinación. No lo comprendas sólo, siéntelo.  La mirada que deposites en las cosas se verá radicalmente modificada.

Recuerda o repasa, lo más sucintamente posible, el conjunto de percepciones, que desde el comienzo de esta vida se han encadenado hasta producir lo que, en este mismo instante, percibimos.  Date cuenta de que se trata de un sueño, en el que cada día es un episodio.

Habiendo provocado en ti esta sensación de sueño, toma la costumbre de conservar esta percepción en tu vida cotidiana. Vive día a día, instante a instante, la existencia como la percepción de un sueño alucinante.

De ello se desprende el súmmum del desapego.  En efecto, ¿a qué nos vamos a agarrar cuando sabemos y sentimos que el mundo es un fantasma que pasa?  Todas las ilusiones se desmoronan y eres proyectado al vacío.

Só1o en esta percepción hay total libertad e independencia, pues la Consciencia Testigo no está inserta en la trama de la existencia temporal.  El mal, el horror, el sufrimiento sólo existen para la Consciencia que por identificación, se encuentra restringida a las dimensiones del hombre. Vive pues al nivel de tu verdadera naturaleza que es Consciencia Intemporal. ¡Hazte libre!

 El Ser crea el mundo pensándolo. Lo que tú percibes no es más que un fragmento de esta inmensa meditación. Quien se siente existir en tanto que Ser puro, asiste a la continua creación del mundo. Ve que el Universo es un sueño construido en el vacío. En el seno de los Abismos de lo sin forma, el Pensamiento Cósmico se enlaza y engendra el movimiento fenomenal. Entonces, en la única Consciencia transcendente aparece una multiplicidad de focos de percepción localizados, de los que el hombre es un ejemplo.

El mundo se te mostrará como el juego del Eterno. Un juego que día a día se convierte en el tuyo.

16° Perspectiva llamada del asombro maravilloso

Con los ojos cerrados, entra en el vacío y el silencio sin fin del Ser. Paséate por lo inconmensurable y permanece en él. Saborea abundantemente su sabor. Cuando tu contemplación se acabe piensa de nuevo en el mundo.  Suscita en ti el deseo, la curiosidad de volver a ver su rareza y, así, volviéndote dulcemente hacia él, abre los ojos lentamente. Mira lo que se encuentre delante de ti con una intensa consciencia. Has quedado absorbido por el mundo cambiante de formas y colores.  Venías de la ausencia total de todo y la belleza del mundo te ha chocado. Es el asombro maravilloso del contrario por el contrario. E1 asombro maravilloso del vacío por lo lleno, de lo sin forma por la forma, de lo ilimitado por lo limitado, de lo incoloro por el color, de lo intemporal por lo temporal.  La vida y su fantasmagoría fenomenal se convierten entonces en una delicia y un éxtasis perpetuo.  Amas al mundo como el hombre ama a la mujer. Quien sabe esto posee la alegría.

17° Perspectiva llamada de la unidad con el todo

Reflexiona sobre el hecho de que todo lo que percibes interior y exteriormente es la manifestación de una misma Realidad. Realidad Suprema que se llama Dios, y que en su estado de No-Manifestación Transcendente permanece como una vacuidad informal, y que en su manifestación engendra todo lo que existe. Habiendo reflexionado sobre esto, mira a tu alrededor y dite que: «Todo es la Manifestaci6n de Dios». Permanece así, mirando atentamente a tu alrededor y constata que la comprensión: «Esto es la Manifestación de Dios», da una tonalidad y una resonancia interiores diferente a tus percepciones. Vivir cotidianamente esta comprensión es transfigurar tu existencia. Pero hay que ir todavía más lejos, al dejar de concebiros como una realidad separada de Dios.  Pues si Dios es el Todo, tú no puedes estar separado de ese Todo. Este cuerpo y esta mente son una manifestación de Dios. Esta Consciencia es una parcela de la Consciencia infinita. Eres indisociable de Dios en sus aspectos manifestado y no-manifestado. Eres indisociable de lo que en este mismo instante percibes. Deja todo por unos instantes, observa atentamente lo que te rodea y trata de sentir tu unidad con lo percibido. Comprende y siente que eres al mismo tiempo la Consciencia intemporal presente en cada forma de vida y la multiplicidad de las percepciones cuya trama universal forma el sueño alucinante del cosmos. Vivirlo es reconocerse en todas las cosas. A partir de aquí, el hombre, que no eres en el sentido limitativo, se encuentra incluido en tu realidad englobante. Ya no hay nada ni nadie que pueda estar separado de ti. Todo resuena en ti y tu estas en todas las cosas. La unidad con el Todo es vivida. De ello resulta el sabor de una comprensión que modifica radicalmente tu forma de ver el mundo. De ello resulta una compasión activa hacia todos los sufrimientos. Una plenitud dinámica que te empuja a la acción.

18° Perspectiva llamada de la devoción

La búsqueda iniciática acaba en el conocimiento de Dios, en quien ves el Ser único y eterno del que eres indisociable. Tu posees dos rostros. Tú eres EL al nivel de la esencia y tú eres el hombre al nivel de la manifestación.

Esto es por lo que la devoción y el Conocimiento no se excluyen. La devoción lleva al Conocimiento, y el Conocimiento puede acompañarse de devoción.

Permaneciendo presente en el hombre, eleva tus sentimientos hacia la Presencia informal de lo Divino. Es una pura oración de amor que no pide nada y encuentra su recompensa en el propio acto de amor.

Percibe o representase la presencia de la inmensidad informal que te rodea. Comprende que estás sentado en el seno del infinito. Comprende que este infinito no es un espacio muerto, sino una realidad viva, una presencia consciente. Comprende, que el vacío consciente del sin-límite, es el Señor revelado en todas las religiones. No le des ninguna forma, ningún atributo simbólico. Aprehéndele simplemente en tanto que inmensidad inconmensurable, informal y omnipresente.  Estando así ante la presencia de Dios, difunde tus sentimientos de amor en El. Que tu amor se pierda en su infinitud. Que tu amor hacia El crezca y se convierta en una pasión devoradora.  Suplícale para que te otorgue la gracia de amarlo cada vez más y de no olvidarlo nunca aunque sólo sea por un instante.

Cuando en cada día se instale una relación amorosa entre Dios y su servidor, la vida humana queda iluminada.

19° Perspectiva llamada de la sumisión

Una dialéctica queda establecida entre la Esencia y la Manifestación, entre Dios y el hombre. La vida ya no es sentida como el fruto de un azar ciego. Te das cuenta de que a través de cada acontecimiento, Dios enseña y ejerce sobre el hombre una pedagogía formadora. La significación de la vida se aparece entonces claramente.

Las pruebas de la vida ya no son «malas muertes», sino test, en los que Dios te permite de reforzar tu desapego y tu determinación.  Tú dices: «Que se haga su voluntad”, y sabes que en todas las cosas impera su voluntad.

Permaneciendo en un estado de sumisión y de receptividad interior hacia Dios, serás inspirado y guiado por su Gracia.

La sumisión es pasiva con respecto a lo que el destino, expresión del querer Divino, te impone.  La sumisión es activa con respecto a la realización de las obras que te designa la consciencia moral.  A través de la consciencia moral, Dios te inspira y hace de ti, en tanto que hombre, un instrumento de su Voluntad, que obra en el mundo.

20° Perspectiva llamada de la expansión del corazón

Toda perfección permanece potencialmente en el vacío del no-manifestado. De ahí, que por la unión mística, el hombre se convierta en el receptáculo y en el lugar de manifestación de las cualidades Divinas.

        Cuanto más permanezcas interiormente fundido en el Ser Transcendente, más abundará el amor en ti. Es una oleada ininterrumpida de amor que se vierte en ti y que se desparrama por la creación.

Aprende a abrir las puertas de tu coraz6n: mira atentamente a un hombre, guardando el espíritu vacío y receptivo. Sin juzgar o reaccionar mentalmente. Y lograrás una profunda comprensión de su personalidad. Y en la comprensión, la percepción de lo que es bello, y también la compasión por aquello que es negativo. Con la comprensión el amor. Reforma tu forma de mirar a la gente, y el amor os será tan natural como el respirar. Este arte sutil es indispensable, si queremos que el amor abandone el mundo de las palabras y se convierta en una realidad vivida.

En la atención, la lucidez y el silencio de la mente, surge el amor. Es una fuente pura, que se expresa por el placer de amar y no espera nada a cambio. Este es el secreto del amor.

La vida se transfigura en el amor cotidiano por los objetos, las plantas y toda la naturaleza, animales y hombres. Hay que trabajar para introducir sistemáticamente el amor en cada día.

21° Perspectiva del amor

El Ser único y eterno se manifiesta bajo la forma de la mujer, del hombre, del niño, del viejo y del amigo. Es a El y solamente a El a quien debes de amar, a través de las individualidades con las que tengas una relación privilegiada, que no hacen más que detentar algunas parcelas de Su belleza.

No amando más que al Eterno, tus sentimientos cesarán de fijarse y detenerse en una u otra persona o individualidad. Seguirás amando pero de esta forma nunca podrás estar separado del objeto de tu amor. Será un amor universal, desprovisto de las mezquinerías del apego. Un amor libre y fuerte, que aprehenderá al Eterno a través de las formas de vida transitorias. Mira a la gente que te rodea y comprende que todo lo que puedes amar en ellos es una manifestación del Señor. Ámalos sin detenerte en su Individualidad. No los ames por ellos mismos, ámalos para amar a través de ellos al Señor. Aprende a amar al Unico a través de las apariencias de lo múltiple. Piensa en todas las personas que has amado y en las que todavía amas ahora. Comprende que en todos ellos has amado la misma Realidad. En el seno de tu vida cotidiana reforma poco a poco tus sentimientos, y en tus relaciones humanas aprende a no amar más que a Dios.

22° Perspectiva llamada de la sacralidad humana 

Debes percibir la independencia de la Consciencia con respecto al cuerpo, pero también iluminar al cuerpo haciendo descender a la Consciencia a él. Por la presencia de la Consciencia en el cuerpo, se produce una armonización entre el yo vegetativo y el yo cerebral, la vitalización y la alegría corporal.

Cuanto más desciende la Consciencia al cuerpo, más fácil resulta despertar é1 las zonas energéticas profundas.                                1

En este mismo instante, date cuenta de que la Consciencia puede impregnar la totalidad del cuerpo. Puede difundirse en é1 y estar presente en todos sus miembros. Hacer esto regularmente es dinamizar al cuerpo. Vivir con el cuerpo es vivir impregnándolo de Consciencia. A partir de entonces, el cuerpo, con el que ya no nos confundimos, se convierte en un lugar de beatitud. La cotidianidad de la vida corporal se convierte en un gozo y en una fiesta. Comer, lavarse, pasearse, serán ahora actos grandiosos, fuentes de plenitud, actos sagrados, éxtasis de comunión cósmica.

INVITACION

Si después de haber estudiado atentamente este manifiesto y reflexionado su contenido, sientes una especie de llamada interior que te indica que la Mayéutica Transcendente corresponde a lo que secretamente esperabas.

Si piensas que la iniciación propuesta corresponde a tu búsqueda personal y si deseas comenzar sobre ti mismo un trabajo serio.

Te invitamos cordialmente a que rompas el muro de la grisalla egótica para subir hacia la Luz.

Polariza toda tu energía y anímate con un ardor indestructible. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Es más tarde de lo que uno piensa en esta vida corta y preciosa.

Es suficiente con que escribas a un instructor o instructora de la Mayéutica Transcendente para ser invitado a comenzar el Sendero.

Se juzga a los árboles por sus frutos. Sólo la práctica de la Mayéutica Transcendente, bajo la guía de un instructor cualificado, te permitirá saborear los frutos que promete.

¡No esperes!

¡La muerte no espera!

¡El tiempo pasa!

¡La fecha límite se aproxima!

Morir sin despertar es ir hacia las tinieblas. Es preciso que te realices en esta vida.

Nada detiene al peregrino ardientemente determinado. La Realización es una ciudadela que debe ser conquistada con fuerte lucha. Ella se hace efectiva en aquellos que hacen de su obtención el objetivo primordial de su vida y para el cual todo el resto queda como secundario.

Te enviamos pensamientos de Paz, de Luz y de amor.

Para más información en lo que concierne a la iniciación dispensada por la Mayéutica Transcendente te invitamos a escribirnos a:

mayeutica.es@gmail.com